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Fe -> ¿Qué es la esperanza? Diciembre 14 de 2007 A finales de 2007, el Papa Benedicto XVI publicó la Encíclica Spe Salvis, dedicada a la esperanza. Todas las encíclicas tienen como título una frase en latín que corresponde al comienzo del texto de la encíclica, sin embargo, esta vez la encíclica misma comienza en latín:
El texto de Romanos 8, 24, según Dios Habla Hoy, es:
Continúa la encíclica diciendo lo siguiente:
La encíclica se ocupa de responder estas preguntas. Aquí no voy a hacer una sinopsis de ese importante documento, el cual debe ser leido por todos los cristianos, sino una breve reflexión sobre la esperanza, una de las tres virtudes teologales, respecto de las cuales dijo el Papa Juan Pablo II:
El Catecismo de la Iglesia Católica resume la relevancia de la esperanza así:
Pero algo de lo que pocos son concientes, es que
El Papa no está diciendo que los términos (pistis -fe- y elpis -esperanza-) son lo mismo, sino que se refiere a la proximidad de su sentido bíblico. 1 Pe 3, 15, ejemplo propuesto por Su Santidad, es muy ilustrativo:
Uno esperaría dar razón de la Fe, pero aquí se nos pide estar preparados a dar razón de nuestra esperanza, puesto que el término griego que aquí traduce la Biblia Latinoamericana por "dispuestos" proviene de "hetoimos", que significa preparación, como cuando Jesús nos ordenó "Estén también ustedes preparados ("hetoimoi"), porque el Hijo del Hombre llegará a la hora que menos esperan." (Lucas 12, 40). El término en griego donde dice esperanza en 1 Pe 3, 15 es "elpidos" (de "elpis", esperanza), el cual aparece 13 veces en el Nuevo testamento ("elpis", en todas de sus formas gramaticales, en total se utiliza alrededor de 55 veces). Nos ayudará a vislumbrar algo de la relación entre Fe y Esperanza. La primera vez que aparece elpidos es en Hechos 23, 6, donde Pablo se queja ante el Sanedrín de estar siendo juzgado por su esperanza; la última vez, es en 1 Pe 3, 15, texto que ya hemos transcrito. Resulta muy interesante el hecho de que la segunda vez que aparece "elpidos", en Hechos 26, 7, resulta clarísima la asociación de fe y esperanza, puesto que San pablo, defendiéndose ante el Rey Agripa, le dice:
Por este camino se vislumbra la enorme riqueza bíblica y teológica del término "esperanza", por ello es tan necesaria la lectura cuidadosa de la encíclica Spe Salvis. Nosotros terminemos este comentario haciendo un ejercicio, y es reflexionando en el hecho de que existen otros tipos de esperanza. Para hacerlo, tengamos primero presente aquella frase de Nuestro Señor en Mt 6, 21:
Pues bien. La segunda vez que se utiliza la palabra en griego para esperanza ("elpis") en el Nuevo Testamento es en Hechos 16, 19 (todo el contexto es de los versos 11 a 40). Ocurrió luego de la llegada de Pablo y sus acompañantes a Filipos, en Macedonia. Un día se encontraron con una joven esclava que ejercía el oficio de adivina bajo la influencia de un espíritu, actividad que reportaba mucho dinero a sus amos, hasta que Pablo la liberó del espíritu. Dice el libro de los Hechos de los Apóstoles:
Así pues, habiendo perdido la esperanza (elpis) de seguir ganando mucho dinero, hacen que Pablo y a Silas sean conducidos ante las autoridades. Observemos bien lo que dijeron los amos de la muchacha como acusación:
Es una mentira descarada, disfrazan el origen de su furia contra Pablo y Silas, quienes luego serán azotados con varas y encarcelados. ¿Qué podía esperarse de quienes su "esperanza" es su bolsillo, por encima de todo, es decir, que no tienen la verdadera esperanza? Con razón decía Jesús:
¿Cuál es el camino para dar buenos frutos? La conversión en Cristo Jesús, de quien la Biblia habla como la esperanza que purifica, y no en un futuro sino ahora mismo. Así nos los enseña el último texto del Nuevo Testamento donde es utilizado "elpis", 1 Jn 3, 3, el cual citaremos desde el versículo 2:
Por ello es absolutamente necesario que nuestra esperanza esté fincada en Jesús. Que Dios nos ayude a purificarnos mediante tal esperanza. |