Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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BIBLIA-> ¿Jesús no quería que entendieran sus parábolas (Mt 13, 10-17)?

Sinopsis: La Biblia no se puede leer fuera de contexto,ni cultural ni literario, o de lo contrario se se acaba malinterpretándola, como ocurre fácilmente con el texto en que Jesús parece dar a entender que habla en parábolas para que algunos no entiendan (Mt 13, 10-17).

Viernes 26 de octubre de 2007

El modo preferido de expresar Jesús sus ideas era mediante parábolas, pero algunos que tratan de leer la Biblia sin guía adecuada, pueden terminar creyendo que Nuestro Señor no quería que las entendieran por la forma en que responde a los discípulos cuando le preguntan por qué habla en parábolas. En aquella oportunidad Jesús les contestó:

"... “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no. Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden." (Mt 13, 11-13)

La última frase ("Por eso les hablo en parábolas, por que miran, y no ven...") es un modismo cultural para expresar que el oyente, a causa de su falta de disposición, no va a captar de qué se le está hablando. A nosotros nos sonará extraño la expresión simplemente porque no pertenecemos a la misma cultura, pero era una expresión fácilmente comprensible para los discípulos, ellos sí inmersos en el mismo ambiente cultural de Nuestro Señor. Así, las cosas todas esas frases quieren decir que la falta de apertura hacia Jesús les impedirá a los oyentes entender el mensaje.

El episodio, narrado en Mateo 13, 10-17 y en los demás evangelios sinópticos (Mc 4,10-12; Lc 8,9-10), tiene como preámbulo el relato de la parábola del sembrador a la gente. Veamos el texto completo de la respuesta según Mateo:

"Los discípulos se acercaron y preguntaron a Jesús: “¿Por qué les hablas en parábolas?” Jesús les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no. Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.  Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.  En ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán.  Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón.. Pero con eso habría conversión y yo los sanaría. ¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen! Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron."

Después, Jesús explica la parábola. La perícopa (todo el contexto mínimo del pasaje) es Mt 13, 1-23, que comprende:

1. Relato de la parábola del sembrador,

2. Pregunta de los discípulos acerca de por qué habla en parábolas, y

3. Explicación de la parábola;

Luego Jesús continúa su discurso, y les expone otra parábola, la del trigo y la hierba (todo ese discurso está armado sobre siete parábolas como eje, comenzando con la del sembrador y terminando con la de la red).

La parábola del sembrador no solamente es la primera parábola del evangelio de Mateo, sino que es la primera de las siete de un discurso donde Jesús habla del Reino, las cuales ocupan el capítulo 13 desde el versículo 1 hasta el 52. Cuando Jesús termina ese discurso, pregunta a los discípulos si han entendido lo que les ha dicho y se va a otro lugar ("se fue de allí", dice Mt 13, 53).

Vamos a la parte aparentemente oscura. ¿Qué quiere decir Jesús cuando advierte que les habla en parábolas "...porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden", etc.? ¿O que a los discípulos se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a los demás oyentes, no? ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Debe notarse de entrada que Nuestro Señor no dice en parte alguna que habla en parábolas para que los oyentes no entiendan, eso ya lo sabemos por lo que se comentó antes sobre las peculiaridades de la forma de hablar en la época, sino que además es una indicación de que al auditorio le era aplicable lo dicho por Isaías, concretamente en el capítulo sexto del libro con el mismo título. Hay que ir a la cita concreta, Isaías 6, 9-10, a ver de qué se trata, visto que con el auditorio parece estar ocurriendo el mismo problema. El pasaje evocado pertenece al episodio que relata nada menos que el llamado a Isaías a ser profeta de Dios, justamente el primer relato de vocación profética de la Biblia. Tomemos ahora el texto pero desde el verso 8. Isaías acaba de tener la visión de Dios en el templo de Jerusalén y ocurre lo siguiente:

"Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” Y respondí: “Aquí me tienes, mándame a mí.”  El me dijo: “Ve y dile a este pueblo: Por más que ustedes escuchen, no entenderán; por más que ustedes miren, nunca ven.” ¡Puedes ir! Se endurecerá el corazón de este pueblo, se volverán sordos sus oídos y se les pegarán sus ojos. ¡Qué desgracia si vieran con sus ojos, y oyeran sus oídos, y comprendiera su corazón, y se convirtieran... y si yo les diera la salud!” " (Is 6, 8-10)

Aquí está sucediendo algo terrible. La audiencia está tan mal espiritualmente, que la proclamación directa de la verdad los hace peores, más tercos y más insistentes en su mal comportamiento, exactamente como podemos ver que ocurre hoy en forma cotidiana, y no por culpa del hablante, sino porque el destinatario del mensaje no tiene la más remota disposición a escuchar o atender lo que se le quiere decir. Es como aque que está borracho y se convierte en un fastidio para los demás o en un peligro para sí mismo, ¿no se enfurece cuando se le advierte el estado en que se encuentra? O, ¿no se ofusca el infiel cuando se le echa en cara su pecado? ¿no arma una rabieta peor quien estando descontrolado emocionalmente se le pide "que se calme"? Las personas en esas situaciones suelen contestar a los reclamos portándose peor, llevando su comportamiento a un nivel aún más bajo. Lo mismo ocurrió en la época del Antiguo Testamento de los días de Isaías. Era una época de idolatría e infidelidad en Judá, el reino del sur (Israel quedó dividido luego de la muerte de Salomón, el reino del norte conservó el nombre de "Israel"), que por desgracia continuaría y se profundizaría aún más. Pero hay más. La situación de Judá era muy complicada también en lo externo, pues su independencia estaba en juego, y a la larga todo terminó en el destierro a Babilonia. En ese contexto es que se utiliza la expresión de Yavé a Isaías, que Jesús recuerda en el episodio de Mateo que estamos comentando, y que es una forma de hablar propia de ese contexto cultural, utilizada en un momento de enorme dureza de corazón de los habitantes del país. Ahora debemos entender completamente que no se trata de que la gente no entienda, sino de que está en tal situación que seguramente no va a entender pero porque no quiere, así necesiten urgentemente cambiar el modo de vida, como ocurrió en la época de Isaías. Por eso decía Jesús, lamentándose en el texto de Mateo que venimos comentando

"...Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán.  Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón..."

El texto de Isaías que cita Jesús tiene eco en otras partes del Nuevo Testamento. Veamos un caso, pues ello muestra que entender el sentido de una perícopa ayuda a entender las expresiones de otros pasajes de la Biblia. El libro de los Hechos de los Apóstoles termina cuando Pablo llega a Roma y, en una numerosa reunión con los judíos, dedica un día entero a hablarles del Reino de Dios basándose en el Antiguo Testamento. Al final, los judíos no se ponían de acuerdo sobre lo que acababan de escuchar. Entonces sucede lo siguiente:

"Pablo los despidió con estas palabras: “Es muy acertado lo que dijo el Espíritu Santo cuando hablaba a sus padres por boca del profeta Isaías:  Ve al encuentro de este pueblo y dile: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán.  El corazón de este pueblo se ha endurecido. Se han tapado los oídos y cerrado los ojos; tienen miedo de ver con sus ojos y de oír con sus oídos, pues entonces comprenderían y se convertirían, y yo los sanaría. Por eso sepan que esta salvación de Dios es ahora enviada a los paganos; ellos la escucharán.” (...)" (Hch 28, 25-28)

Dos versículos más adelante termina el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Así queda explicada la frase problemática de la parábola del sembrador. Invito al lector a seguir profundizando en el conocimiento de la Biblia, deseando que este breve artículo lo motive a hacerlo. Nótese, por último, que no se trata simplemente de leer la Biblia, sino además de aprender a hacerlo correctamente.

 

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