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BIBLIA-> Para leer la Biblia se necesita saber hacerlo Febrero 21 de 2008 Bajar el documento en formato MS WORD Que en el texto de la Biblia hay aparentes contradicciones, relatos duplicados o triplicados, anacronismos, etc., eso ni es nuevo ni tampoco puede suscitar nada distinto a un interés por aprender a leerla. Es preciso reconocer que la Iglesia tardo mucho tiempo en promover la lectura activa y seria de la Biblia entre los feligreses (ver el discurso de Juan Pablo II de 23 de abril de 1993 con ocasión de la presentación del documento "La Interpretación de la Biblia en la Iglesia"), pero esos tiempos ya pasaron, aunque muchos no se han dado cuenta; por ejemplo, la Constitución Dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II advertía en 1965:
¿Cómo entender esto? O más bien, ¿cómo tener una idea de qué debe tenerse en cuenta para aprender a leer la Biblia? Para una breve reflexión que proporcione luces sobre la posible respuesta, vamos a recordar la sexta estrofa del Himno Nacional de Colombia:
Nadie puede tomar esta letra literalmente, puesto que es imposible que sea un relato fidedigno de lo que sea que haya ocurrido (¿alguien ha visto "centauros indomables"?), tampoco alguien puede calificar la estrofa de "fábula histórica" por el hecho de mencionar seres que no existen, como son los centauros, visto que es una forma de contar algo cierto pero bajo licencia poética (el descenso de los llaneros desde los Andes en la guerra de independencia), o que la califique de "mitologización de origen griego" por la mención de esos seres mitad cuadrúpedo mitad hombre, pues aunque la imagen es de origen mítico el resultado no es el "transplante" de un mito a nuestra historia. Eso seguramente nos parece claro a la mayoría de nosotros, siempre que seamos colombianos y conozcamos el contexto de esa estrofa escrita hace más de un siglo, y por ello meditamos en el himno nacional bajo esas consideraciones u otras similares, o tal vez no, porque alguien ya demandó una vez ante la Corte Constitucional la letra del himno nacional justamente por "mitologizaciones" y otras presuntas deficiencias de orden similar (esa es la materia de la sentencia C-469 de 1997), sin embargo, entendemos que fue una situación absolutamente excepcional. Pero en el caso de la Biblia, un libro que se terminó de escribir hace casi dos mil años, el malentendido es la regla y no la excepción. Diariamente hay ataques de todos los calibres, tergiversaciones, simplificaciones, en fin, la mayoría producto de la ignorancia. Es cierto que en la Biblia hay imágenes procedentes de mitos, mas no transplante de ellos desde la cultura donde originalmente estaban, por lo cual su interpretación debe ajustarse a nuevos marcos; igualmente se acusa a la Biblia de contener fábulas históricas cuando lo cierto es que estamos ante relatos escritos conforme se acostumbraba en esas lejanas épocas; algunos insisten en que la Biblia contiene tratados científicos, siendo que se trata de relatos de contenido teológico (como ocurre con los relatos de la creación, o más bien de la "historia de los orígenes", según se denomina hoy), se habla de "leyes bárbaras" o calificativos similares, siendo que para todas las leyes en la Biblia (de distintas clases, por cierto) hay muchos elementos que considerar, como contextos culturales que tener en cuenta (como en Ex 21, 33-34, evidentemente una regla para la época en que se había abandonado el nomadismo), simples prácticas de cuidado (como la ley de Dt 22, 8) o de sentido común (como Ex 22, 5) pero, sobretodo, tradiciones que deben entenderse y que cubren muchos siglos (más de mil años separan los textos más antiguos de la Biblia de los más recientes); se habla también de contradicciones siendo que la Biblia debe comprenderse como un todo, donde lo textual en bruto no prima sobre el mensaje y esas contradicciones tienen explicación desde la exégesis o la hermenéutica (clic aquí para leer un caso), sin olvidar que como obra plasmada por manos humanas se colaron errores humanos, y la lista podría continuar. La Biblia debe leerse en clave teológica, o de lo contrario su esencia se pierde. Leer la Biblia no es fácil. Hay que aprender a hacerlo. En la Segunda Carta de San Pedro se alerta sobre los peligros de no leer correctamente la Biblia, partiendo de una reflexión respecto de las cartas de San Pablo, a las cuales comienza refiriéndose:
Cuando la gente, cristiana o anticristiana, pregunta por el lugar de los dinosaurios en la Creación (usualmente están pensando en el primer relato de la creación, dejando de lado que hay dos, bien diferentes el uno del otro), les pasa lo mismo que los saduceos en Mt 12, 23-32, a quienes Jesús les dice:
Ello porque le hicieron una pregunta asumiendo que la vida futura de quienes resucitan es igual a la actual, siendo que las Escrituras no dicen eso. En el mismo orden de ideas, es bueno saber que tampoco la Biblia contiene un tratado científico sobre la creación. También está el problema de leer únicamente una parte de la Biblia, sin contextualizarla. Un caso clásico es el de la parábola del hijo pródigo (o del padre misericordioso, como se le llama más apropiadamente, Lc 15, 11-32), muy utilizada para justificar la alcahuetería de papás o mamás respecto de hijos o hijas calaveras, siendo que el hijo que en la parábola regresa lo hace arrepentido de verdad y con un corazón nuevo (ver un comentario a esa parábola aquí). Esto muestra no solamente la falta de lectura atenta, pues la parábola debe leerse junto con la de la oveja perdida y aquella de la mujer que pierde una moneda, sino la falta de preparación para hacerlo, puesto que es claro que el mensaje central del evangelio es el Reino de Dios, noción bastante compleja que incluye la necesidad de conversión real del pecador. Este tipo de errores son frecuentes en los que atacan la Biblia, pues toman citas, las contextualizan como les da la gana, y luego triunfantes alegan haber descubierto errores graves. En el caso del Antiguo Testamento, los malentendidos son innumerables. Pocas personas son concientes del estado actual de los estudios bíblicos. ¿Cuántos enemigos del cristianismo, o cristianos presuntamente fervientes, se han detenido a leer acerca del verdadero transfondo histórico del Antiguo Testamento? Detrás del Antiguo Testamento hay historia, pero contada desde una perspectiva cultural, política o teológica, e incluso hay lo que expertos llaman "palabras de hombre" (como la invitación a la violencia en el Salmo 137), como recuerda el dr. José Luis Sicre en su "Introducción al Antiguo Testamento". En la época en que se escribieron esos relatos, la historia no tenía desarrollo como ciencia, de modo que nada raro tiene la forma como son presentadas las cosas, incluso a veces bajo verdadera propaganda política orientada a asustar a los pueblos vecinos, además, las historias se escribieron mucho después de los hechos que pretenden narrar y bajo contextos especiales, tal como es fácil entender al estudiar las complejas historias deutoromista o la del cronista, ambas paralelas, lo cual desde luego no excusa de tratar de conocer la historia de Israel según lo que se sabe actualmente. Pero ahí no paran las dificultades, puesto que interpretar un texto bíblico no es sencillamente leerlo, hay que tener en cuenta la enorme diversidad de significados, y eso dejando de lado que no estamos leyendo textos escritos en nuestro idioma ni por personas que necesariamente pensaban como nosotros asumimos (créanlo o no, aún hoy hay quienes pueden suponer que el Nuevo Testamento fue escrito en inglés o en español, según donde vivan). Dice por ejemplo el especialista de Sociedades Bíblicas Unidas, Daniel C. Arichea, Jr, comentando las dificultades para los traductores del Antiguo Testamento:
Ni hablar del problema de la unidad que forman el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, un reto desde los primeros tiempos del cristianismo. Sobre ello ha dicho la Pontificia Comisión Bíblica:
En cuanto a los textos mismos, siempre requieren un trabajo de lectura cuidadoso y fundado, si de veras se quiere comprenderlos con alguna corrección. Explica el padre Alberto Parra en su Teología Fundamental:
Es por ello que existen muchos métodos científicos para el estudio de la Biblia (histórico-crítico, diversas formas de análisis literario, etc.), sin embargo,
Como se ve, tomar uno o más textos aislados y lanzar un ataque a la Biblia o una interpretación acomodada es lo más fácil del mundo, puesto que no requiere reflexión seria alguna. En materia de crítica literaria, es preciso tener clara la distinción entre la lectura sincrónica,o sea leer el texto tal como está actualmente en nuestras biblias, y la diacrónica, o sea teniendo en cuenta las etapas de formación del mismo. Ocurre que en muchos libros de la Biblia se reconocen diferentes manos en distintas épocas, antes de llegar al texto de muchos de ellos que nos ha llegado. Por ejemplo si el lector se toma el trabajo de leer Dt 26, 5-10, y sin entrar en algunas particularidades relacionadas con la traducción, es bueno que sepa que la profesión de fe inicialmente era: "Mi padre era un arameo errante. Y ahora vengo a ofrecer los primeros productos de la tierra que tú, Yavé, me has dado"; lo demás se añadió con posterioridad. Por todo lo anterior la misma Biblia aconseja obtener guía adecuada (Hechos 8, 28-40), y da el motivo:
Debería quedar claro que la guía utilizada no puede ser cualquiera. El mundo está lleno de "guías ciegos", que solamente sirven para complicar más las cosas. Como dijo Jesús, "... si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo" (Mt 15, 14). Y ni hablar de esos que hablan con mucha seguridad de la Biblia, como presuntos maestros, siendo que "...en realidad no entienden lo que dicen ni de lo que hablan con tanta seguridad. " (1 Timoteo 1, 7). No resta sino advertir que el muy breve resumen que presento no corresponde exclusivamente a la visión católica, sino también a la no católica. Quien actualmente pase por una buena universidad para estudiar la Biblia, se encontrará leyendo obras tanto de expertos católicos (Brown, Scholkel, Fitzmyer, etc.) como no católicos (Wellhausen, von Rad, Jeremias, etc.), y se encontrará a profundidad con los elementos que se han comentado.. Existen muchas lecturas complementarias de estos temas. Por ahora, sugiero el artículo "Introducción a la lectura de la Biblia" publicado en el site APOLOGETICA.ORG. En todo caso, espero que el lector tenga claro que realmente leer la Biblia requiere alguna preparación y guía, y que no se trata simplemente de leerla al pie de la letra , bien para atacarla o para defenderla, o lo que es peor, memorizarla para repetirla como loro. |