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FE->Alianza
Sinopsis: La relación de Dios con la humanidad se concreta
en la Alianza establecida por iniciativida divina. La Alianza es el
hilo conductor que permite entender el mensaje de Dios, los inmensos
dones con que hemos sido dotados para llegar a El y, en especial,
el camino al Reino y a la Salvación.
UltRev:
Enero 19 de 2006
Toda la Biblia trata de la Alianza (berit en hebreo, diatheke en griego)
establecida entre Dios y la humanidad. Comenzada en el Antiguo Testamento,
la Alianza adquiere su rostro definitivo en el Nuevo, con Jesús.
Se lee en la constitución dogmática Lumen
Gentium, número 9:
"En todo tiempo y lugar ha sido grato a Dios el que le teme y practica
la justicia. Sin embargo, quiso santificar y salvar a los hombres
no individualmente y aislados, sin conexión entre sí, sino hacer de
ellos un pueblo para que le conociera de verdad y le sirviera con
una vida santa. Eligió, pues, a Israel para pueblo suyo, hizo una
alianza con él y lo fue educando poco a poco. Le fue revelando su
persona y su plan a lo largo de su historia y lo fue santificando.
Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura de su alianza
nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo..., es decir, el Nuevo
Testamento en su sangre convocando a las gentes de entre los judíos
y los gentiles para que se unieran, no según la carne, sino en el
Espíritu" (cita según el número
781 del Catecismo de la Iglesia Católica)
San Pedro nos lo dijo en la noche de Pentecostés, y lo reiteró
más adelante cuando se sanó el hombre tullido:
"Ustedes son los hijos de los profetas y los herederos de la
alianza que Dios pactó con nuestros padres, al decir a Abraham: A
través de tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la
tierra. Por ustedes, en primer lugar, Dios ha resucitado a su Siervo
y lo ha enviado para bendecirles, con tal que cada uno renuncie a
su mala vida." (Hch 3, 25-26)
¿Y qué nos corresponde hacer a nosotros? ¡Qué
es eso de renunciar a la mala vida? Lo resume Pablo en Romanos 12, 1-2:
"Les ruego, pues, hermanos, por la gran ternura de Dios, que
le ofrezcan su propia persona como una ofrenda viva y santa capaz
de agradarle; este culto conviene a criaturas que tienen juicio. No
sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense
a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es
la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es
perfecto."
Es curioso que cuando en el pasaje anterior se habla de "tener
juicio", se habla -literalmente, conforme el original griego- de
ser "lógicos" o "razonables", pero el matiz
es espiritual (en el Nuevo Testamento el mismo término solamente
vuelve a usarse en 1 Pe 2, 2, cuando el autor habla de la "leche
espiritual pura" o "leche no adulterada de la Palabra",
según la traducción).
¿Hay pasajes explícitos que nos permitan reconocer la
evolución de la Alianza, hasta llegar a Cristo? Desde luego.
Si comenzamos con Noé (Gn 6.18), seguimos con Abraham y sus descendientes
(Gn 15, 18-21 , etc.), luego con el pueblo de Israel bajo la guía
de Moisés (Ex 19.5, etc.), después con David (2 Sm 7,12-16),
llegamos al anuncio de la Alianza Nueva ( Jer 31, 31-34, entre otros
textos), que es sellada con la sangre de Jesucristo (Lc 22, 20, por
ejemplo). Este maravilloso hecho es el que recordamos en la Eucaristía,
en la existe eco expreso de las palabras de San Pablo:
"De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado,
dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces
que la beban háganlo en memoria mía.” Fíjense bien: cada vez que comen
de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor
hasta que venga. Por tanto, el que come el pan o bebe la copa del
Señor indignamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor."
(1 Co 11, 25-27)
El contenido de la Nueva Alianza es la salvación.
"Por eso Cristo es el mediador de un nuevo testamento o alianza.
Por su muerte fueron redimidas las faltas cometidas bajo el régimen
de la primera alianza, y desde entonces la promesa se cumple en los
que Dios llama para la herencia eterna." (Hb 9, 15)
Dice el Catecismo:
"1223 Todas las prefiguraciones de la Antigua Alianza culminan
en Cristo Jesús. Comienza su vida pública después de hacerse bautizar
por S. Juan el Bautista en el Jordán (cf. Mt 3,13 ), y, después de
su Resurrección, confiere esta misión a sus Apóstoles: "Id, pues,
y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo
lo que yo os he mandado" (Mt 28,19-20; cf Mc 16,15-16)." (fuente)
Eso explica que en la Biblia sea la historia de la Salvación,
que no es otra que la historia de la Alianza, y de cómo, a pesar
de las infidelidades, ella es mantenida por la misericordia de Dios,
tal como recuerda el profeta.
"Esto dice Yavé: Me portaré contigo como tu lo hiciste conmigo:
rompiste la alianza sin pensar más en tu juramento. Sin embargo me
acordaré de mi alianza contigo cuando eras joven y estableceré contigo
una alianza eterna. Te acordarás entonces de tu conducta y te avergonzarás
de ella cuando recibas a tus hermanas, tanto a las mayores como a
las menores, cuando te las entregue como hijas, sin renegar en nada
de mi alianza contigo. Porque mantendré mi alianza contigo y sabrás
que yo soy Yavé. Entonces te acordarás, te sentirás llena de vergüenza
y no te atreverás a abrir la boca cuando te perdone todo lo que has
hecho, palabra de Yavé." (Ez 16, 59-63)
Pero hay más. La Alianza también incluye la familia,
por cuanto esta hace parte del plan de Dios. Apenas son creados el hombre
y la mujera imagen y semejanza, dice Dios:
"Dios los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos y multiplíquense.
Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del
mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve
sobre la tierra.”" (Gn 1, 28)
Más tarde, en el segundo relato de la creación, Dios
-en cuanto hombre y mujer son una unidad para caminar en la vida- la
Biblia advierte que
"Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse
a su mujer, y pasan a ser una sola carne." (Gn 2, 24)
Estas palabras son reiteradas por Jesús en Mt 19, 4-8, donde
además señala que por esa Alianza "lo que Dios ha
unido, no lo separe el hombre".
Toda nuestra vida debe dedicarse a atender la Alianza de Dios con nosotros,
con el fin de servir de tablas vivas (así como los diez mandamientos
quedaron en tablas) de los compromisos eternos.
"Nadie puede negar que ustedes son una carta de Cristo, de la
que hemos sido instrumentos, escrita no con tinta, sino con el Espíritu
del Dios vivo; carta no grabada en tablas de piedra, sino en corazones
humanos. Por eso nos sentimos seguros de Dios gracias a Cristo. ¿Cómo
podríamos atribuirnos algo a nosotros mismos? Nuestra capacidad nos
viene de Dios. Incluso nos ha hecho ministros de una nueva alianza,
que ya no es cosa de escritos, sino del Espíritu. Porque lo escrito
da muerte, mientras que el Espíritu da vida. " (2 Co 3, 3-6)
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