|
FE->Confirmación
Revisado: 19 de septiembre de 2008 Documento de lectura previa: “Sacramentos (Introducción al tema)” ¿Se ha puesto a pensar en porqué nos llamamos cristianos? Seguramente ya sabe que los seguidores de Cristo se llaman así, pero tal vez no ha considerado que lo somos también porque, literal y figuradamente, somos ungidos ("Cristo" viene de la palabra griega que significa "ungido", que en hebreo se dice "mesías"). Dice San Pablo en la segunda carta a los corintios:
En la Biblia, había unción para sacerdotes, reyes y profetas. Eso explica porqué nosotros, los católicos, somos un pueblo de sacerdotes, reyes y profetas (ver artículo “…nos hizo un reino, unos sacerdotes para su Dios y Padre.” del padre Sack). El célebre salmo 23 ("Eres mi pastor") canta la unción frente a los enemigos de Dios, que también lo son nuestros:
Para el momento de la confirmación necesariamente debemos haber pasado ya por el bautismo, que entre los católicos se hace en la infancia (ver "Bautismo" en este site), dado que, para empezar, la Confirmación ""confirma" y da plenitud a la unción bautismal" (Catecismo, 1242). Con este sacramento, los cristianos "se comprometen mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (Catecismo, 1285). Durante el sacramento, el cristiano recibe en la frente el santo crisma, el cual cada año ha sido elaborado el Jueves Santo con aceite y otros productos, de aquí que a la confirmación también se le llama "crismación". Por eso decimos que es un acto de unción (en la Biblia se hace con aceite o perfume, por ejemplo 1 Samuel 10, 1) así que por ello igualmente nos llamamos "cristianos" por ser físicamente ungidos. Dice el Catecismo:
Por lo tanto la confirmación es una consagración verdadera, real literalmente.
Es como si Jesús se acercara nuevamente y la persona, ya dotada de pleno entendimiento, escuchara y aceptara como misión las palabras dichas a los apóstoles:
El confirmando reitera su voluntad de ser testigo de Jesús, como alguien dispuesto a evangelizar de palabra y ejemplo, contra todo riesgo; ya tiene el sello con el que se les reconocerá en el día de la salvación, si persevera:
Porque cuando llegue el fin de los tiempos, los ángeles destructores no harán daño a los que tienen el sello de los servidores (Ap 7, 3). En resumen,
Lecturas complementarias:
|