|
FE->
¿Cómo es que Dios está en todas partes?
Sinopsis:
Cómo entender la omnipresencia de Dios. Qué significa
que el mal sea ausencia de Dios.
¿Cómo es que está Dios en todas partes? ¿Significa
que cada uno de nosotros está "dentro" de Dios? Y si
Dios está en todas partes, ¿cómo es que en el mal
hay ausencia de Dios?
Ciertamente, cada uno de nosotros no es físicamente una parte
de Dios, por cuanto Dios no es divisible (o no sería Dios pues
goza del atributo de la unidad, ni tampoco somos Dios sino creaturas
suyas imperfectas pero libres). Si yo pateo una piedra, claramento no
estoy pateando a Dios ni a un fragmento de El. Existimos dentro de la
creación, obra de Dios, sin que seamos partes de El, pues su
infinitud no se mide físicamente; pensar a Dios en términos
de medidas humanas es querer someterlo a nuestro entendimiento. Pero
ocurre que Dios sí está en todas partes, aunque en un
sentido distinto. Para empezar Dios está en todas partes como
presencia de conocimiento. Dijo Jesús:
"No hay nada escondido que no deba ser descubierto, ni nada
tan secreto que no llegue a conocerse y salir a la luz." (Lc
8, 17)
Y agrega en otra parte:
"Por el contrario, todo lo que hayan dicho en la oscuridad será
oído a la luz del día, y lo que hayan dicho al oído
en las habitaciones será proclamado desde las azoteas."
(Lc 12, 3)
Significa que Dios ve todo. Ello se resume en el siguiente versículo:
"Y me dije a mí mismo: "Ante él están
las obras de cada uno, y nada escapa a su mirada." (Sir 39, 19)
Dice el salmista:
"¿A dónde iré lejos de tu espíritu,
a dónde huiré lejos de tu rostro?
Si escalo los cielos, tú allí estás,
si me acuesto entre los muertos,
allí también estás.
Si le pido las alas a la aurora
para irme a la otra orilla del mar,
también allá tu mano me conduce
y me tiene tomado tu derecha.
Sí digo entonces:
"¡Que me oculten, al menos, las tinieblas
y la luz se haga noche sobre mí!"
Mas para ti ni son oscuras las tinieblas
y la noche es luminosa como el día." (Sal 139, 7-12)
Pero nosotros no estamos aparte de nuestro Creador, en algún
espacio diferente. No es que Dios "esté allá"
y "nosotros acá", así no seamos partes físicas
de Dios, sino que Dios actúa en nosotros. Así, de otra
forma, Dios está en todas partes. Como dice la Biblia:
"Dispuso armoniosamente las obras maestras de su sabiduría,
tales como han sido siempre y lo serán; no ha recurrido a ningún
consejero; nada podría añadírseles o quitárseles.
¡Qué hermosas son todas sus obras¡; qué
encanto contemplar hasta la más pequeña chispa! Todo
eso vive y dura para siempre, todo obedece en todo momento. Todas
las cosas van de a par, una enfrentando a la otra; el Señor
no ha hecho nada imperfecto. Una destaca a la otra: ¿quién
se cansará de contemplar su gloria?" (Sir 42, 21-25)
En ese sentido, Dios sí está en nosotros, pero como fuerza
que nos mueve hacia El. Y así mismo Dios se comunica con toda
la creación en cuanto perfección reconocible. Dios está
en todas las cosas en cuenta ellas son efectos de su voluntad, como
el quemarse es efecto del fuego (como diría Santo Tomás).
Por eso a Dios se le llama "
el Señor de todas las
cosas
" (Est 13, 11).
"Todo lo que se puede conocer de Dios lo tienen ante sus ojos, pues
Dios se lo manifestó. Lo que Él es y que no podemos ver ha pasado
a ser visible gracias a la creación del universo, y por sus obras
captamos algo de su eternidad, de su poder y de su divinidad." (Rm
1, 19-20)
En el caso de nosotros, hechos a imagen y semejanza del Altísimo
(Ex 1, 26), hay además un movimiento hacia Dios, como explica
Pablo:
"En realidad no está lejos de cada uno de nosotros, pues
en él vivimos, nos movemos y existimos, como dijeron algunos
poetas suyos: "Somos también del linaje de Dios."
(Hc 17, 28)
Y agrega Pablo:
"Pues Dios es el que produce en ustedes tanto el querer como
el actuar para agradarle." (Fil 2, 13)
Pero lo anterior no elimina la libertad de los seres que tienen voluntad,
y cada cual es dueño de su destino. "Delante de los hombres
están la vida y la muerte, a cada uno se le dará lo que
ha elegido." (Sir 15, 17) La muerte está en rechazar las
fuerzas que Dios ha puesto en nosotros:
"Y Dios es el que nos da fuerza, a nosotros y a ustedes, para
Cristo; él nos ha ungido y nos ha marcado con su propio sello
al depositar en nosotros los primeros dones del Espíritu."
(2 Co 1, 21-22)
Justamente, en el caso de los demonios, aunque su naturaleza proviene
de Dios, su perdición tiene origen en su libre y errada elección.
Los demonios, por causa de su absoluta maldad, han arrancado de su ser
todo vestigio de la fuerza de Dios que nos mueve al bien, de modo que
ya en ellos no hay presencia de Dios sino ausencia.
"La Escritura habla de un pecado de estos ángeles (2 P 2,4).
Esta "caída" consiste en la elección libre de estos espíritus creados
que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino."
(Catecismo 392)
Lecturas complementarias:
"CONOCER
A DIOS: UNICIDAD - OMNIPRESENCIA DE DIOS"
|