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Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.

El escándalo del padre Alfonso Llano S.J.

Abril 25 de 2006

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Cuando leí, en el periódico de mayor circulación de Colombia, la columna del padre Alfonso Llano S.J. titulada "Me rindo, me entrego" (16 de Abril de 2006), de inmediato supe que allí había un escándalo. No estoy usando la palabra "alboroto", sino "escándalo". Los medios de comunicación de mayor circulación o audiencia, ante las palabras de un maestro a su gusto, hicieron fiesta con ello, y un eco anticatólico resonó por todo el país.

El motivo del escrito radica en que al padre Llano le pidieron guardar silencio, ante palabras que se guarda muy bien de hacer explícitas. Seguramente sus superiores confiaron en el cumplimiento del voto de obediencia que hace todo jesuíta. La desafiante respuesta a tal instrucción fue esa columna del 16 de abril de este año, quejándose de que quieren callar "la verdad". El padre Llano obtuvo su premio: el aplauso del mundo. En lugar de callar gritó, como niño malcriado que hace exactamente lo contrario a lo que le ordenan, llenando de confusión a quienes le creen más a él que a la Iglesia.

Una vez escuché en la radio, en una estación de altísima audiencia, que le preguntaron al padre Llano si los evangelios decían algo sobre la homosexualidad, y él respondió que nada. Cualquiera que conozca la Biblia debe preguntarse porqué no dio la información correcta, sabiendo que media Colombia lo escuchaba: que el propio Jesús declaró, reiterando la vigencia del Génesis sobre la santidad del matrimonio, que las familias tienen origen en parejas heterosexuales (Mt 19, 4-6). Y en otra ocasión, por el mismo medio radial, manifestó que algunos teólogos modernos hablaban de la posibilidad de que Jesús hubiera pecado; me pregunto, sabiendo que teólogos hay para todos los gustos ¿para qué sembrar la duda en los oyentes, si conforme la Biblia (1 Jn 3, 4, entre otros textos) y la Tradición que emana de ella -en la cual él está de acuerdo, según le entendí en una breve conversación que sostuvimos-, Jesús no tuvo pecado ? ¿Qué puede pensar un cristiano del común, cuya formación religiosa usualmente es deficiente? San Pablo advirtió que debe tenerse cuidado con la fe de los débiles. Ante hechos como los que acabo de comentar, y de otros en el pasado que incluso suponen abierta contradicción con doctrinas católicas (la virginidad perpetua de María o el deber de los católicos de seguir las instrucciones de sus guías jerárquicos, para mencionar solamente unos ejemplos de manifestaciones anteriores del padre Llano), ¿qué debemos pensar del episodio los que somos católicos en estudio, razón y reflexión? Tal vez hay un término apropiado en griego : skandalon. Ya lo abordaremos.

No es posible saber qué fue exactamente lo que desbordó la copa y obligó a la jerarquía católica a ordenar silencio al padre. Repito: él se limita a gritar su descontento (vaya forma de hacer "silencio"), pero no nos cuenta qué pasó. Lo único que hay al respecto es un corto párrafo en que menciona la autonomía de las personas y (cito) "su derecho a disentir de la autoridad sin sentirse malos católicos ni privados de la Eucaristía". Sin importar lo que hay detrás de este velo, surgen dos interrogantes: ¿les habrá dicho el padre Llano a sus seguidores que, según expresa declaración bíblica del más temprano cristianismo, no se debe comulgar indignamente para no pecar contra el cuerpo y sangre de Cristo? ¿O que el juez de las personas no es la conciencia de cada quien sino Dios, pues la conciencia puede torcerse -o quedar intencionalmente insensibilizada, siguiendo uno de los sentidos de la terminología en griego de 1 Tm 4, 2-? A las personas no les gusta oír la verdad, quieren un Cristo con algunos moretones pero no sangrante y torturado en la cruz; tampoco quieren un Cristo que pide conversión, sino uno que les acepte todo, como si pecar fuera irrelevante. Seguir a Jesús no es simplemente "creer" como nos de la gana, ni menos es un camino fácil (la puerta es angosta y escabrosa, dijo Nuestro Señor). ¿En qué estaba pensando el padre Llano, cuando motivó tanto alboroto, en una época en que además el anticristianismo es rampante? Alguien me dirá: ¿y si el padre Llano tenía la razón? Aunque lo dudo, ya dice Pablo "No den motivo de escándalo, aun cuando tengan la razón" (Rm 14, 16).

Lo relevante es que muchos se han reafirmado en su relativismo moral, en su mal formado cristianismo o en su franco desprecio por la Iglesia a causa de esa columna de "rendición"; ha sido una ocasión de tropiezo espiritual, un escándalo, pero en el sentido negativo de la etimología de la palabra ("skandalon" en griego bíblico designa una trampa en el suelo para atrapar o hacer caer). Cuando la Biblia dice que Jesús fue escándalo para los judíos, usa el mismo término pero con distinta connotación. Aquí, en cambio, alguien ha hecho tropezar a otros. El daño está hecho al rebaño, y las fieras toman presas, tal como describió el profeta Ezequiel cuando Yavé se quejaba de los malos pastores. No queda sino orar por los que cayeron y por quien puso el obstáculo, porque el mismo Jesús se lamenta por quienes hacen tropezar a otros.

El padre Llano termina su columna con una breve meditación sobre su epitafio. En lugar del texto que propone, le sugiero meditar si no vale más bien que coloquen allí: "sic transit gloria mundi" (así pasa la gloria del mundo). En cambio la Iglesia seguirá para siempre, tal como prometió Nuestro Señor a San Pedro en Cesarea de Filipo.

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