Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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Sinopsis: La eucaristía es la conmemoración de la culminación de la historia de la salvación, y se hace por voluntad expresa de Jesús. Con ella se actualizó la celebración de la pascua judía y es el símbolo de la Nueva Alianza entre Dios y el hombre. Los que dicen que la Eucaristía no es bíblica, deberían comenzar por conocer la Biblia e ir a una eucaristía para confrontarla.

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UltRev: 20 de Marzo de 2010

"Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, está en el centro de la vida eclesial. Se puede observar esto ya desde las primeras imágenes de la Iglesia que nos ofrecen los Hechos de los Apóstoles: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (2, 42). La «fracción del pan» evoca la Eucaristía. Después de dos mil años seguimos reproduciendo aquella imagen primigenia de la Iglesia." (Encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA)

Un ataque frecuente de los hermanos separados es que la Eucaristía no está en la Biblia, lo que en realidad significa dos cosas: que no conocen la Biblia y que no han ido a una misa, porque nada más bíblico que la Eucaristía. Si usted se ufana de conocer muy bien la Biblia vaya a una misa, y verá la tremenda riqueza bíblica de ella.

Lo primero que debe señalarse es que la Biblia ordena celebrar el nombre de Jesús:

"Ofrezcamos a Dios en todo tiempo, por medio de Jesús, el sacrificio de alabanza, que consiste en celebrar su Nombre." (Hebreos 13, 15)

Y eso es lo que se supone que debemos hacer los católicos en todo momento mediante la Eucaristía: celebrar el momento de Jesús.

"1093 El Espíritu Santo realiza en la economía sacramental las figuras de la Antigua Alianza. Puesto que la Iglesia de Cristo estaba "preparada maravillosamente en la historia del pueblo de Israel y en la Antigua Alianza" (LG 2), la Liturgia de la Iglesia conserva como una parte integrante e irremplazable, haciéndolos suyos, algunos elementos del culto de la Antigua Alianza:

– principalmente la lectura del Antiguo Testamento;

– la oración de los Salmos;

– y sobre todo la memoria de los acontecimientos salvíficos y de las realidades significativas que encontraron su cumplimiento en el misterio de Cristo (la Promesa y la Alianza; el Exodo y la Pascua, el Reino y el Templo; el Exilio y el Retorno)." (Catecismo de la Iglesia Católica)

Cuando Lutero se separa de la Iglesia, se mantiene en la concepción Católica de la Eucaristía en lo relativo a la presencia real, motivo por el cual romperá con Ulrico Zwinglio luego del coloquio de Marburgo, celebrado a instancia del Felipe de Hesse para unir a los protestantes.

Qué bien expresa San Pablo el alcance de la Eucaristía: el que come el cuerpo de Cristo indignamente se traga su propia condenación (1 Co 11,29). Y agrega en otra parte:

"La copa de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? " (1Co 10,16)

La misa no es invento del catolicismo. Es la continuación actualizada de la Pascua Judía con Jesucristo como Sumo Sacerdote en el cielo. El detalle de cómo la misa actualiza la Pascua Judía conforme las enseñanzas de Cristo puedes encontrarlo en el artículo "La Pascua Eterna" de Frank Morera. ¿Por qué la celebramos? Porque fue instrucción expresa de Jesús. Nuestro Señor dio la orden en la Ultima Cena: "Hagan esto en memoria mía." (Lc 22, 19).

Dice el Catecismo:

"1334 En la Antigua Alianza, el pan y el vino eran ofrecidos como sacrificio entre las primicias de la tierra en señal de reconocimiento al Creador. Pero reciben también una nueva significación en el contexto del Exodo: los panes ácimos que Israel come cada año en la Pascua conmemoran la salida apresurada y liberadora de Egipto. El recuerdo del maná del desierto sugerirá siempre a Israel que vive del pan de la Palabra de Dios (Dt 8,3). Finalmente, el pan de cada día es el fruto de la Tierra prometida, prenda de la fidelidad de Dios a sus promesas. El "cáliz de bendición" (1 Co 10,16), al final del banquete pascual de los judíos, añade a la alegría festiva del vino una dimensión escatológica, la de la espera mesiánica del restablecimiento de Jerusalén. Jesús instituyó su Eucaristía dando un sentido nuevo y definitivo a la bendición del pan y del cáliz." (ver sección completa)

En la eucaristía, la transformación de la hostia en cuerpo y sangre de Cristo no es simbólica, es real. Veamos cómo el propio Jesús lo explica en el evangelio más elaborado teológicamente de todos, el de San Juan. La escena es como sigue: Jesús había dado de comer a la multitud multiplicando los panes, entonces le dice a la multitud que busquen el pan de vida eterna.

"Entonces le preguntaron: “¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios?” Jesús respondió: “La obra de Dios es ésta: creer en aquel que Dios ha enviado.” Le dijeron: “¿Qué puedes hacer? ¿Qué señal milagrosa haces tú, para que la veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra?  Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, según dice la Escritura: Se les dio a comer pan del cielo.” Jesús contestó: “En verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es Aquel que baja del cielo y que da vida al mundo.”  Ellos dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan.” (Jn 6, 28-34)

Ante esa petición, Nuestro Señor les enseña:

Jesús les dijo: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed. " (Jn 6, 35)

A sus oyentes les cuesta trabajo entender, pero Jesús no se detiene ahí. Les ordena comer el pan bajado del cielo.

"Yo soy el pan de vida. Sus antepasados comieron el maná en el desierto, pero murieron: aquí tienen el pan que baja del cielo, para que lo coman y ya no mueran. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.” Los judíos discutían entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer carne?” Jesús les dijo: “En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después murieron. El que coma este pan vivirá para siempre. " (Jn 6, 48-58)

Allí ya no hay más metáforas. La expresión es tan dura, que muchos de los que le seguían se marchan.

"A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle." (Jn 6, 66)

Eso es la eucaristía, el cumplimiento de la Palabra de Jesús. Lee completo el capítulo 6 de San Juan. No se repite el sacrificio de Jesús, simplemente se proclama su continuidad, pues es Jesús quien entra una vez al templo celestial intercediendo por nosotros como Sumo Sacerdote llevando en sus manos su propia sangre. Es un sacrificio de una vez y para siempre que no es posible agotar. Ya lo dijo El: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22, 19), y así lo hacemos.

La eucaristía es la máxima expresión de oración grupal en el católico, y es la ocasión propicia por excelencia para orar.

"No se edifica ninguna comunidad cristiana si no tiene como raíz y quicio la celebración de la Sagrada Eucaristía: por ella, pues, hay que empezar toda la formación para el espíritu de comunidad. Esta celebración, para que sea sincera y cabal, debe conducir lo mismo a las obras da caridad y de mutua ayuda de unos para con otros, que a la acción misional y a las varias formas del testimonio cristiano." (Decreto Prebyterium Ordinis)

La participación del creyente tiene que ser activa, pues una oportunidad única para el enriquecimiento de nuestra reflexión en la fe.

"En efecto, la Liturgia, mediante la cual se realiza la obra de nuestra Redención, sobre todo en el divino Sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la genuina naturaleza de la verdadera Iglesia. Tiene la Iglesia como propio carácter el de ser, a la vez humana y divina, visible pero rica en realidades invisibles, ferviente en la acción y entregada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo humano se ordena y subordina a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura, hacia la cual nos encaminamos. Así es como, al edificar, día a día, a los que están dentro de la Iglesia, para que sean templo santo en el Señor y morada de Dios en el Espíritu, hasta llegar a la medida de la plenitud de edad de Cristo, la Liturgia robustece, al mismo tiempo, admirablemente sus fuerzas para predicar a Cristo y presenta así la Iglesia, a los que están fuera, como enseña levantada en medio de las naciones, para que bajo ellas se congreguen en «uno» los hijos de Dios que están dispersos, hasta que no haya sino un solo rebaño y un solo pasto." (CONSTITUCIÓN SACROSANCTUM CONCILIUM SOBRE LA SAGRADA LITURGIA)

Reconoce la eucaristía como una ocasión especial de reunión con Jesucristo. Por lo tanto, es ejemplo máximo de oración.

"Jesús expresó de forma suprema la ofrenda libre de sí mismo durante la cena con los doce Apóstoles, en “la noche en que fue entregado” (1 Co 11, 23). En la víspera de su Pasión, estando todavía libre, Jesús hizo de esta última Cena con sus apóstoles el memorial de su ofrenda voluntaria al Padre,437 por la salvación de los hombres: “Este es mi Cuerpo que va a ser entregado por vosotros” (Lc 22, 19). “Esta es mi sangre de la Alianza que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados” (Mt 26, 28).

La Eucaristía que instituyó en este momento será el “memorial”438 de su sacrificio. Jesús incluye a los apóstoles en su propia ofrenda y les manda perpetuarla.439 Así Jesús instituye a sus apóstoles sacerdotes de la Nueva Alianza: “Por ellos me consagro a mí mismo para que ellos sean también consagrados en la verdad” (Jn 17, 19). (Catecismo de la Iglesia Católica, 610-611)

El católico debe integrarse a las prácticas propias de sus creencias. En la santa misa, halla todos los elementos de la mejor de las oraciones, pues en compañía de la comunidad y con la guía adecuada se acerca a Dios.

"Todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia, toda puesta en práctica de planes pastorales, ha de sacar del Misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen. En la Eucaristía tenemos a Jesús, tenemos su sacrificio redentor, tenemos su resurrección, tenemos el don del Espíritu Santo, tenemos la adoración, la obediencia y el amor al Padre. Si descuidáramos la Eucaristía, ¿cómo podríamos remediar nuestra indigencia?" (Encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA, N. 60)

Lee por favor la Encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA y dale a la Eucaristía todas las consideraciones que puedas, pues es el máximo encuentro personal con Cristo.

"Al dar a la Eucaristía todo el relieve que merece, y poniendo todo esmero en no infravalorar ninguna de sus dimensiones o exigencias, somos realmente conscientes de la magnitud de este don. A ello nos invita una tradición incesante que, desde los primeros siglos, ha sido testigo de una comunidad cristiana celosa en custodiar este «tesoro». Impulsada por el amor, la Iglesia se preocupa de transmitir a las siguientes generaciones cristianas, sin perder ni un solo detalle, la fe y la doctrina sobre el Misterio eucarístico. No hay peligro de exagerar en la consideración de este Misterio, porque «en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación»." (Encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA, N. 61)

Lee por favor el pequeño comentario al Apocalipsis en este website, por cuanto la liturgia eucarística es la clave para leer el último libro de la Biblia. El Apocalipsis es un libro que se puede leer en clave litúrgica, término originado en la palabra griega ("leitourgia") que sirve para designar el servicio en el templo, concretamente el ritual concreto. Es el término que Lucas utiliza cuando dice que Zacarías terminó su servicio ("leitourgia") y regreso a casa, mudo luego del encuentro con el con el ángel ("Al terminar el tiempo de su servicio, Zacarías regresó a su casa, ...", Lc 1, 23).


Lecturas complementarias:

"LA EUCARISTÍA en las Escrituras y en la historia de la Iglesia " (en APOLOGETICA.ORG)

"El Diácono en La Misa: Principios Generales" (Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos)

Página sobre la Eucaristía en EWTN en español

El Sacrificio de la Misa: ¿qué enseña la Escritura?

Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones

Página sobre la liturgia en corazones.org

"La Pascua Eterna" (explicación bíblica de la Eucaristía)

"Normas Para La Celebración y Recepción de La Sagrada Comunión Bajo Dos Especies en Las Diócesis de Los Estados Unidos de América"

¿Por qué ir a misa los domingos?

San Pedro Julián Eymard, apóstol de la Sagrada Eucaristía

Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales

48° CONGRESO EUCARÍSTICO INTERNACIONAL del 10 al 17 de Octubre de 2004 “La Eucaristía, luz y vida del nuevo milenio” (Página Oficial)

Marie-Marthe-Baptistine Tamisier, iniciadora de los congresos eucarísticos

Diccionario de términos litúrgicos

En inglés:

United States Conference of Catholic Bishops "Committee on the Liturgy"

"The Institution of the Mass"

"The Real Presence"

"Christ in the Eucharist"

"Who Can Receive Communion?"

"The Sacrifice of the Mass"

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