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ORACION->¿Entiendes lo que pasa en Getsemaní? Viernes 21 de marzo de 2008 El primer misterio doloroso del Rosario es "La Oración de Jesús en Getsemaní" , de modo que parece tratarse de un pasaje bien conocido, pero nada más lejos de la realidad, puesto que pocos se han percatado de la magnitud del mismo. Algunos detalles son más evidentes que otros, como el hecho de que la palabra en griego de la cual proviene nuestro término "agonía", es justamente la que usa San Lucas para describir cómo se sentía Jesús en ese lugar. Para este comentario utilizaré básicamente el relato tal como nos lo presenta San Marcos, capítulo 14, versículos 32 a 42, aunque desde luego debe tenerse presente que el relato tiene paralelos en Mateo (26, 36-46) y Lucas (22, 39-46). 1. Resumen Los momentos previos: Antes de dirigirse a ese huerto que queda al pie del Monte de los Olivos con todos los apóstoles, Jesús había terminado la última cena (Mc 14, versículos 12 a 25), en la cual San Pedro había prometido nunca negarlo, promesa que luego fue repetida por todos los apóstoles (Mc 14, 26-31). En Getsemaní: Llegados a Getsemaní ("prensa de aceite") en el Monte de los Olivos, un lugar frecuentado por Jesús y su grupo (Jn 18, 2), Nuestro Señor se apartó para orar llevándose a Pedro, Santiago y Juan, a quienes hizo partícipes de la tremenda angustia que sentía, una angustia de muerte, y les pidió velar mientras El oraba. Jesús durante más de una hora estuvo pidiendo al Padre, a quien se dirige con el término que usaban los niños pequeños para hablar con el papá ("abbá"), que si era posible no fuera sometido a lo que iba a ocurrir, pero que se hiciera la voluntad de Dios, luego regresó donde los tres que El mismo había seleccionado y, encontrándolos dormidos, los reprendió. Volvió a irse a orar "con las mismas palabras", y cuando regresó otra vez los halló en un profundo sueño, sin que ellos pudieran hallar explicación a su conducta. Nuevamente se retiró a orar y otra vez ellos se durmieron. La angustia que sentía era tal que, según San Lucas, sudó gotas de sangre. La tercera vez Jesús les dice, tal vez como reproche, que sigan dermiendo, que ya basta, pues ya viene el que lo va a entregar. 2. Algunos de los detalles
3. Una breve reflexión sobre la palabra "agonía" La agonía es un estado que solamente tienen los seres humanos en situaciones extremas. En griego la palabra que significa agonía, se origina en otra, agon, que tiene el sentido de lucha, conflicto, combate, incluso carrera; agon no es utilizada en los evangelios, sino en las cartas de San Pablo y en la carta a los Hebreos. Es la que usa San Pablo cuando habla de su lucha por el evangelio:
Agonía es más que eso, supone momentos decisivos que provocan tensión máxima. El mismo término en griego se encuentra tres veces en el Antiguo Testamento, todas en el segundo libro de los Macabeos, uno de los libros que están en ese idioma. Las primeras dos veces ocurren en el episodio en el cual la ciudad de Jerusalén sabe que los invasores van al tesoro del Templo a inventariarlo para robarlo. La ciudad entra en agonía (2 Mac 3, 14), lo mismo que el Sumo Sacerdote cuando se enfrenta al hecho de que el tesoro del Templo va a ser profanado por los invasores:
La "agonía" de su alma, quiere decir. La tercera y última vez, sucede poco antes de la batalla decisiva contra esos mismos invasores:
Se trata de los familiares de los combatientes. Se estaba jugando el todo por el todo, y de esa batalla dependían no solamente las vidas de unos y otros, sino el destino de Jerusalén misma y de la revuelta. 4. ¿Quién ese Jesús sufriente en Getsemaní? Hay muchas formas de responder esa pregunta, pero hay una que tal vez nos permita ir directamente a la respuesta, y es meditando en la parábola de San Mateo sobre el juicio final (Mt 25, 31-46). Allí, Jesús señala cómo, cuando regrese como Rey, todos serán conducidos delante suyo. Allí ocurrirá, entre otras cosas, lo siguiente:
Los justos -y esto debería llamar la atención de quienes creen que basta "creer" para salvarse- inmediatamente preguntan cuándo vieron a Jesús en tales situaciones, quien les responde:
Y luego pone de presente a los que están a la izquierda:
Cuando aquí en Mateo se habla de pequeños, está hablando de quienes en general claman por ayuda y de sus creyentes en situación en dificultad (Mt 10, 42; 18, 6; 18, 10). En la parábora del juicio final, exclusiva de ese evangelio, Jesús dice que esos pequeños son sus hermanos (el mismo término que en el célebre pasaje de Mt 12, 48-50, donde Nuestro Señor pone a su auditorio a pensar en categorías espirituales nuevas), usando una palabra en griego que significa "los más humildes" o "los más insignificantes"; por ejemplo, es la misma palabra que usa Pablo para referirse a sí mismo en Efesios 3, 8 (" A mí, el menor de todos los creyentes,..."). Mt 25, 40 es usado como referencia en el Catecismo de la Iglesia para indicar cómo el reconocimiento de Cristo en los pobres, es requisito de una buena participación en la Eucaristía:
Los cristianos deberían percatarse de que la parábola del juicio final es fundamento bíblico de lo que llamamos "las obras de la misericordia" (ver el Catecismo No. 2447). Jesús, entonces, conciente en Getsemaní de hallarse ante la proximidad de la máxima de las injusticias, representa también a la humanidad humilde e insignificante que sufre, a la cual dejamos sola en su dolor. 5. Algunas conclusiones Las enseñanzas son muchas. Veamos solamente dos. El autor de la Carta a los Hebreos (quien por cierto no es San Pablo, como algunos todavía suponen), nos indica que el episodio de Getsemaní perfeccionó a Jesús, de tal modo que con ello aprendió lo que es la obediencia y pudo ser fuente de salvación para los que también obedecen (Hb 5, 7-10). Pero además hay algo muy concreto para nosotros, y es una reflexión obligada: ¿no estaremos asumiendo el papel de Pedro, Santiago y Juan en Getsemaní? Es decir, ¿estamos dormidos mientras el Señor trabaja a fondo por nosotros? ¿Nos estamos negando a aportar nuestro acompañamiento al plan de Dios? O lo que es peor: ¿Estamos dormidos frente al sufrimiento de nuestros hermanos? Quizás debamos ser concientes de que Getsamí se repite una y otra vez, porque Jesús sigue ahí, trabajando por nosotros en la salvación nuestra y del mundo, invitándonos a participar en esa obra, pero nosotros tal vez simplemente dormimos con la excusa de nuestro cansancio o lisa y llanamente sin excusa.
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