Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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EL DISCURSO ANTICATOLICO-> Heterofobia, un discurso totalitario anticristiano

Sinopsis: "Heterofobia" es un neologismo que propongo, para definir los prejuicios contra quienes no compartimos el discurso prohomosexual.

Ultima Revisión: Enero de 2011 (texto inicial: 2007)

 

Primero, por favor, lea sobre qué es pecado, y no olvide que la actitud sobre la homosexualidad no puede incluir violencia o aislamiento (lea por favor el primer párrafo del artículo sobre homosexualidad)

Consta en la Declaración Universal de los Derechos humanos que "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.". Sin embargo, esos derechos son negados cada vez con más frecuencia cuando se trata de cristianos o de otras formas de pensar. Recientemente, en diciembre de 2011, grupos pro gay bloquearon en España la comercialización de un libro que no estaba de acuerdo con la propia visión de aquellos.

Veamos otros casos:

1. Un experto en Psicopatología de la Universidad Complutense es vilipendiado por sostener, contra la ideología imperante, que la homosexualidad es un transtorno.

2. El año 2006, en Glasgow, Escocia, unos bomberos, debido a sus convicciones morales, se negaron a participar en un desfile de "orgullo gay" y por tal causa se enfrentaron a procesos disciplinarios (vea la nota en el site de la BBC ), por los cuales fueron sancionados, incluso con cursos de adoctrinamiento ideológico intensivo en diversidad y la degradación del cargo de uno de los bomberos (ver también pronunciamiento de apoyo de la Iglesia en Escocia y la suerte corrida con la apelación de uno de ellos, según informa un sitio LGBT. Ahora bien, para los que crean que los bomberos únicamente se negaron a repartir folleticos, es bueno que sepan que realmente se les quería obligar a participar activamente en la marcha, por ello el caso de los bomberos se decidió a favor de ellos. Quedó demostrado que fue un caso de heterofobia (Ver "RC Fireman wins 'landmark' case").

3. Se ha abierto investigación contra médicos españoles que se atrevieron a contradecir la visión "políticamente correcta" de que la homosexualidad no es un transtorno.

4. A un juez en España se le sanciona por estudiar el caso de adopción por parte de unas lesbianas, y se le trata en forma diferente a otros jueces en situación análoga, a quienes no se les suspendió del ejercicio del cargo.

5. El editor de una revista de psicología en Estados Unidos es amenazado por incluir una mención del libro "A Parent's Guide to Preventing Homosexuality" (clic aquí para información sobre el libro y uno de los ataques contra el mismo).

Eso es heterofobia.. Es bueno, sin embargo, señalar que el caso de los bomberos acaba de solucionarse favorablemente, puesto que no fue lisa y llanamente que se negaran a repartir unas hojas porque sí, sino que en realidad se les estaba obligando a actuar contra sus principios (ver nota "RC Fireman wins 'landmark' case").

La expresión de moda del discurso anticristiano es lo que llamo "heterofobia". Propongo una nueva definición para el término, en psicología aplicado a quien tiene fobia al sexo opuesto: es la discriminación en todas sus formas contra quienes no compartimos o discrepamos del ejercicio de la homosexualidad.

Ya la Biblia había advertido que esto ocurriría:

"Ya es bastante el tiempo que dimos a todo lo que buscan los paganos: excesos, pasiones, borracheras, orgías y culto de los ídolos. A ellos les parece raro que ustedes ahora no corran con ellos hacia ese torrente de perdición, e incluso lo interpretan mal; pero tendrán que rendir cuentas a Aquel que está preparado para juzgar a vivos y a muertos." (1 Pe 4, 3-5)

La heterofobia tiene muchísimas expresiones. En los medios de comunicación, la absoluta parcialidad que muestran contra los valores cristianos relacionados con moral sexual, y en especial el temor a permitir que nosotros manifestemos nuestra posición en igualdad de condiciones. En el ambiente de los activistas prohomosexuales y de los medios de comunicación que portan las mismas banderas, es el discurso cargado de epítetos automáticos contra nosotros (mojigatos, medievales, etc.), el desprecio de nuestras creencias (incluso contra la Biblia, la cual no conocen) y en no hablar sino de lo que les conviene (por ejemplo, ¿acaso ven ustedes noticias sobre la conversión de la directora de la revista gay "Venus"?, clic aquí para la nota en inglés). En el gobierno, es la forma unilateral en que quieren imponernos a nosotros y a toda la sociedad con toda intencionalidad valores anticristianos a la fuerza, saltándose cualquier discusión sobre el concepto de familia y el valor de la misma, o sobre los derechos a la libertad religiosa y a la educación de nuestra familia según nuestras convicciones, y eso que son derechos humanos consagrados en tratados internacionales ("Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos", num. 3, art. 26, Declaración Universal de los Derechos humanos), o incluso atentando contra nuestra libertad de conciencia (lea, para ilustración, la nota "OEA: OTRO ATAQUE A LA LIBERTAD RELIGIOSA" en noticiasglobales.org).

La heterofobia lleva a simplificar todas las objeciones en contra de esas corrientes. Todo se resuelve con frases hechas, como que Jesucristo nos ama a todos por igual y por eso todo está permitido (lo cual es un rechazo de la Biblia: "Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de otros.", Gal 5, 13), que hay que ser modernos, que en otros países tal o cual cosa está permitida (como en Holanda, donde se practica la eutanasia hasta a bebés, vea la nota de Radio Netherland) y que por lo tanto eso es bueno, que hay que acabar la "doble moral" (vaya uno a saber qué es eso exactamente), que es una realidad (como si ese argumento no aplicara a muchas conductas que hasta ellos condenarían, como los gravemente extendidos maltrato conyugal o el abuso infantil), etc.. El problema es de tal calibre que entienden que solamente hay tolerancia si pensamos como ellos, de manera que la heterofobia es un caso políticamente correcto (ver informe del Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación de los Cristianos en Europa sobre intolerancia anticristiana en ese continente).

La heterofobia está acompañada de dogmas laicos. Todo lo que se diga es verdad revelada, toda discusión está cerrada. Para empezar, se zanja toda discusión por el hecho de que la Asociación Americana de Psiquiatría APA sacó del listado de enfermedades mentales (o DSM) a la homosexualidad, pero, ¿alguien se ha percatado de que la homosexualidad fue retirada del DSM por presiones violentas de activistas prohomosexuales, no por razones científicas ? Sobre el retiro de la homosexualidad del DSM de la APA ver también las páginas 410 y 411 de "Psychiatry in Law/law in Psychiatry" de Ralph Slovenko. Eso ha significado que las discusiones al respecto no tengan en cuenta todas las discusiones de la ciencia (ver "¿La discusión sobre el "matrimonio gay realmente tiene en cuenta la ciencia?"en otro website).

Con razón decía Pablo:

"Pues llegará un tiempo en que los hombres ya no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán maestros a su gusto, hábiles en captar su atención; cerrarán los oídos a la verdad y se volverán hacia puros cuentos. " (1 Tm 4, 3-4)

Es preciso reconocer que muchos de los problemas tienen que ver con una pésima práctica cristiana de los católicos, quienes, para empezar, usualmente no se preocupan por conocer la Biblia (ver “Biblia” en este site), o por la conducta de sacerdotes que desdicen de su ministerio, lo que ha servido de falsa excusa para muchos, pues el juicio ante Dios es individual y nadie podrá excusarse en lo que otros hicieron (ver “La conducta de algunos sacerdotes” en este site), sin mencionar que la ignorancia intencional no sirve de excusa (2 Tm 3, 13-17) o que la conciencia no es el juez último ("A pesar de que no veo nada que reprocharme, eso no basta para justificarme: el Señor me juzgará", 1 Co 4, 4). Finalmente, el Catecismo de la Iglesia recuerda que la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’, si bien reconoce que muchos y muchas no eligen su condición homosexual (ver números 2357 y 2358).

Los anticristianos, heterófobos y demás pueden decir lo que quieran, pero reclamo el derecho nuestro a hacerlo también. No puede entenderse nada de lo dicho aquí como invitación al odio a otros, porque el odio no es de Dios, sino que hay que orar y actuar por la conversión verdaderamente voluntaria de los demás (Gal 5, 19-23), sabiendo que la alegría de Dios es la conversión de los pecadores, comenzando por la propia (Lc 15, 10). Enfrentemos a los heterófobos, con comprensión y dominio pero con firmeza, como verdaderos testigos de Jesús (1 Jn 1, 3), no con armas humanas sino "...con integridad, conocimiento, espíritu abierto y bondad, impulsados por el Espíritu Santo y el amor sincero, con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos" (2 Co 6, 6-7).

 

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