|
ORACION -> Liturgia de las horas
Como el cristiano está llamado a la oración permanente, la liturgia de las horas -u Oficio Divino- es el apoyo para ciertos momentos especiales durante el día, en forma similar a como se hacía en el templo de Jerusalén o en la sinagoga, culto este eminentemente laico aparecido en el destierro, y para la cual se instituyen entre los judíos tres momentos de culto apoyados en lecturas bíblicas: en la mañana, a mediodía y en la tarde. El uso de los salmos en ese entonces ya era reconocido (hay salmos apropiados para la mañana, el mediodía o la tarde, o incluso para ciertos días). Las lecturas de cada momento las hace cualquier hombre mayor de 12 o 13 años. Desde el temprano cristianismo se desarrolló el hábito de orar con la Biblia a ciertas horas del día, y pronto se señalaron las horas tercia (nueve de la mañana), sexta (doce) y nona (tres de la tarde) como momentos adecuados. Con el tiempo, se introdujeron en la liturgia de las horas no solamente además de los textos bíblicos, también himnos y lecturas de los padres de la Iglesia, y se adecuó a la forma en que se desarrollaban las actividades en conventos y monasterios, considerando desde luego que en todo caso la liturgia de las horas es para todos los fieles. Actualmente, la estructura de la liturgia de las horas es la siguiente, aunque se conservan las oraciones de tercia, sexta y nona. - Laudes, al amanecer, para ofrecer el día al Señor reflexionando especialmente en su resurrección. Hay himno, salmo, un cántico del antiguo testamento, otro salmo, una lectura bíblica, el Benedictus, oración de intercesión, Padrenuestro y oración final. Tanto en completas como vísperas se sigue un esquema similar. - Vísperas, en la tarde, para agradecer el día reflexionando en la pasión del Señor. Se hace en forma similar a laudes. - Completas, antes de acostarse, para autoexaminarse. Dice al respecto en la Constitución SACROSANCTUM CONCILIUM :
El desarrollo de la liturgia de las horas se hace conforme libros prescritos por la Iglesia. Amigo católico, no te quedes con la curiosidad. Adquiere una liturgia de las horas y comienza a realizarla diariamente.
Lee el Catecismo, números 1174 a 1178. Lecturas complementarias: Catequesis de Juan Pablo II sobre la liturgia de las horas
|