Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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IGLESIA -> Imágenes y objetos sagrados

Sinopsis: La devoción popular puede tergiversar el uso de las imágenes, que no son sino recordatorios de ciertos asuntos sagrados. Pero no es cierto que la Biblia las prohiba, por el contrario, se apoya su uso aunque previene que jamás pueden ser motivo de idolatría. Igualmente, la Biblia admite la existencia de objetos sagrados, aunque nada de esto debe separarnos de buscar a Dios.

Rev.: FEb 24 de 2008

1. La prohibición bíblica

Hay que tener cuidado con el tema de las imágenes. Sin duda, un cristiano debe concentrarse en Jesucristo, el único camino al Padre (Jn 14, 5-7), pero, ¿qué hay de las imágenes, cómo entenderlas según la Biblia?

La prohibición bíblica es esta:

“No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra.” (Gn 20, 4)

Esta prohibición leída en forma desprevenida nos enfrenta un problema: no tener IMAGEN alguna. Eso significa deshacernos del dinero (con imágenes históricas, etc..), fotos familiares y, en fin, de todo aquello que sea imagen de algo. Entendido así, los niños no podrían tener libros con imágenes de animales ni DE NADA. Por eso hay que leer la Biblia como esperaba el propio Jesús que la leyéremos: sin dejar de lado el contexto, que era como lo leían los judíos (y como debe leerse la Biblia).

A continuación de Gn 20, 4 se lee:

“No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso.” (Gn 20, 5)

Ahora es más claro. La prohibición tiene que ver con hacerse dioses para adorarlos, como los paganos de la época en que esas prohibiciones fueron escritas. Por eso el antiguo testamento ordena quemar las imágenes de dioses paganos so pena de maldición:

“Ustedes quemarán las imágenes de sus dioses y no codiciarán el oro ni la plata que los recubre. No lo tomes para ti, no sea que te quedes atrapado: debes saber que Yavé lo odia. Nada de esto entrará en tu casa, no sea que te vuelvas maldición, como ello es maldición. Los tendrás por cosa abominable, porque, de hecho, son “anatema”, o sea, maldición.” (Dt 7, 25-26)

Leyendo otros textos bíblicos resulta evidente el sentido de la prohibición. Dice Isaías:

“Los que se dedican a tallar estatuas de dioses no son nada por muchos que sean, y esas obras a las que quieren no sirven para nada. Sus partidarios no ven ni entienden nada, pero al fin se decepcionarán. ¿Cómo se les ocurre fabricar un dios o fundir una estatua que de nada sirve? Todos sus cómplices llevarán un chasco, y esos artesanos se pondrán colorados. Que se reúnan todos y se presenten. Verán cómo sentirán, al mismo tiempo, miedo y vergüenza.” (Is 44, 9-11)

Y dice el salmista:

" ¡No a nosotros, Señor, nos des la gloria, no a nosotros, sino a tu nombre, llevado por tu amor, tu lealtad! que digan los paganos: “¿Dónde está, pues, su Dios?” Dios está en los cielos, él realiza todo lo que quiere. ídolos no son más que oro y plata, una obra de la mano del hombre." (Sal 115, 1-4)

Es exactamente lo mismo: no adores imágenes. No dice que no puedas tenerlas. Esos mandatos, lo mismo que otros, se entienden referidos a la prohibición de realización de prácticas culturales de los cananeos. Es lo mismo que pasa con normas tan extrañas como esta:

"Yavé, Dios de ustedes, los tiene por sus hijos. No se hagan incisiones ni se corten el pelo en la frente por un difunto." (Dt 14, 1)

Ese era un ritual funerario de los cananeos, los habitantes paganos de la tierra a la cual llegaron los israelitas. Lo mismo que la norma sobre imágenes, Dt 14, 1 (repetida en Lv 19, 28) es otra prohibición de imitación cultural de los cananeos.

Tan cierto es que la Biblia no prohibe hacer imágenes, que en el Arca de la Alianza el propio Dios ordenó colocar dos querubines sobre el Arca de la Alianza:

“En el Arca pondrás el Testimonio que yo te daré. Le harás una cubierta, el “Lugar del perdón (propiciatorio)”, de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. Asimismo, harás dos querubines de oro macizo, y los pondrás en las extremidades de la cubierta. Pondrás un querubín a una extremidad, y el otro en la otra; formarán un solo cuerpo con la cubierta, a sus dos lados. Los querubines extenderán sus alas hacia arriba y sus alas cubrirán el Lugar del perdón. Estarán de frente el uno al otro y sus caras mirarán hacia el Lugar del perdón. Lo pondrás sobre el Arca, y pondrás dentro de ella el Testimonio que yo te daré.” (Ex 25, 16-21)

A finales de 2007, el Papa Benedicto XVI publicó la Encíclica Spe Salvis, dedicada a la esperanza. Allí dice lo siguiente sobre las imágenes:

"43. También el cristianismo puede y debe aprender siempre de nuevo de la rigurosa renuncia a toda imagen, que es parte del primer mandamiento de Dios (cf. Ex 20,4). La verdad de la teología negativa fue resaltada por el IV Concilio de Letrán, el cual declaró explícitamente que, por grande que sea la semejanza que aparece entre el Creador y la criatura, siempre es más grande la desemejanza entre ellos."

2. Objetos sagrados

Pero además en los utensilios para el servicio del culto hay imágenes. Y es orden de Yavé:

“En el mismo candelabro habrá cuatro cálices en forma de flor de almendro con capullos y flores…” (Ex 25, 34)

Eso significa no solamente que se pueden hacer imágenes, sino que hay además objetos sagrados. Si lees ese capítulo y los siguientes verás cómo Yavé señala toda una suerte de elementos necesarios para el culto (el efod, los anillos, etc.). Incluso son objetos que atraen la benevolencia de Yavé:

“Harás también una lámina de oro fino, en la cual mandarás grabar como se graba en los sellos: “Consagrado a Yavé.” Y la sujetarás a la tiara por delante con un cordón de color jacinto, de modo que esté encima. Estará sobre la frente de Aarón siempre que deba cargar con los pecados cometidos por los hijos de Israel en todas sus oblaciones y sacrificios. Tendrá siempre esta lámina en su frente para atraerles la benevolencia de Yavé.” (Ex 28, 36-38)

Algunos objetos reciben de Yavé poder. Veamos el caso de la serpiente de bronce que Yavé ordena hacer a Moisés:

“Entonces Dios mandó contra el pueblo serpientes-ardientes. Muchos de los israelitas murieron por sus mordeduras. El pueblo fue a ver a Moisés y le dijo: “Hemos pecado, hemos murmurado contra Yavé y contra ti. Ruega a Yavé por nosotros, para que aleje de nosotros las serpientes.” Moisés oró por el pueblo, y Yavé le dijo a Moisés: “Hazte una serpiente-ardiente y colócala en un poste. El que haya sido mordido, al verla, sanará.”

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un poste. Cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba la serpiente de bronce y se sanaba.” (Nm 21, 6-9) Siguiendo la regla indicada (que no está mal hacer imágenes, pero sí idolatrarlas), narra la Biblia que cuando esa serpiente fue motivo de idolatría, el rey Ezequías la destruyó (2 Re 18, 1-4).

Ahora bien. Desde luego los objetos, incluso los sagrados, son objeto de veneración, no de adoración. Las procesiones, por ejemplo, tienen como precedente la veneración rendida por los israelitas al Arca de la Alianza, la cual llevaron justamente en procesión, y hasta David bailó delante de ella (2 Samuel 6).

Delante de esa misma Arca de la Alianza Josué se arrodilla, en acto de veneración (Jos 7, 5), incluso en alguna ocasión es permitido a una mujer permanecer abrazada a las piernas del profeta Eliseo (2 Reyes 4, 27), quien lo acepta a causa de la enorme tristeza de ella.

Dios, por ejemplo, ordenó la realización de ciertos ritos con respecto a los objetos sagrados:

"Yavé dijo a Moisés: “Toma aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, doscientos cincuenta; de caña aromática, doscientos cincuenta; de canela, quinientos, en siclos del santuario, y un sextario de aceite de oliva. Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. Con él ungirás la Tienda de las Citas y el Arca del Testimonio, la mesa con todos sus vasos, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso, el altar de los holocaustos con todos sus utensilios y la pila con su base. Así los consagrarás y serán cosas muy santas. Todo lo que las toque quedará santificado." (Ex 30, 22-29)

O veamos el trabajo en la Casa de Yavé:

"Conforme a estas últimas disposiciones de David, se hizo el censo de los hijos de Leví de veinte años para arriba. Ayudaban a los hijos de Aarón para el servicio de la Casa de Yavé, teniendo a su cargo los atrios y las cámaras, la limpieza de todas las cosas sagradas y la obra del servicio de la Casa de Yavé" (1 Cro 23, 27-28)

Desde luego, el objeto sagrado por excelencia para todos los cristianos es la Biblia. ¿O es que alguno se consideraría capaz de irrespetarla físicamente?

3. Hay muchas clases de idolatrías

Que existan idólatras no es argumento para acusar de idolatría a un grupo de personas en general, porque ni por uno se pueden juzagar a muchos ni hay una sola clase de ídolos, como dice la Palabra:

“Yavé, sin embargo, les había llamado la atención a Israel y a Judá por boca de todos los profetas y de todos los videntes: “Renuncien a su mal comportamiento y observen mis mandatos y mis órdenes, según esa Ley que ordené a sus padres y que les comuniqué por boca de mis servidores los profetas”. Pero no hicieron caso, y se mostraron más tercos que sus padres que no habían creído en Yavé, su Dios. Despreciaron sus mandatos, la Alianza que había pactado con sus padres, y las ordenanzas que les había dado. Se apegaron a ídolos inútiles y se hicieron tan inútiles como sus ídolos, igual que las naciones que los rodeaban, siendo que Yavé les había mandado que no las imitaran.” (2 Re 17, 13-15)

En realidad, los ídolos son todos aquellos apegos que nos separan de Dios, y con los cuales nada tienen que ver los verdaderos cristianos, como dice San Pablo:

“No se emparejen con los que rechazan la fe: es cosa absurda. ¿Podrían unirse la justicia y la maldad? ¿Podrían convivir la luz y las tinieblas? ¿Podría haber armonía entre Cristo y Satanás? ¿Qué unión puede haber entre el que cree y el que ya no cree? ¿Qué tiene que ver el Templo de Dios con los ídolos?

Nosotros somos el Templo del Dios vivo. Dios lo dijo:y viviré en medio de ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por eso, salgan de en medio de ellos y apártense, dice el Señor. No toquen nada impuro y yo los miraré con agrado. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas, dice el Señor, Dueño del universo.

Teniendo, pues, tales promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de toda mancha del cuerpo y del espíritu, haciendo realidad la obra de nuestra santificación en el temor de Dios.” (2 Co 6, 14-18; 7, 1)

Son muchos los que dicen que los católicos adoramos ídolos. Y me pregunto, sabiendo que hay muchos cultos que se concentran día tras día en la prosperidad económica, ¿no será que se vuelven idólatras del dinero? Dijo Jesús:

"Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero." (Mt 6, 24)

Por eso señala Pablo que

"Sépanlo bien: ni el corrompido, ni el impuro, ni el que se apega al dinero, que es servir a un dios falso, tendrán parte en el reino de Cristo y de Dios." (Ef 5, 5)

El pensamiento de muchos malos cristianos gira alrededor del bienestar material, bienestar que sin dudas quiere Dios para nosotros, pero que no es central, como recuerda Jesús a los fariseos que tanto cuidaban el diezmo y poco cuidaban la justicia:

" ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes pagan el diezmo hasta sobre la menta, el anís y el comino, pero no cumplen la Ley en lo que realmente tiene peso: la justicia, la misericordia y la fe. Ahí está lo que ustedes debían poner por obra, sin descartar lo otro." (Mt 23, 25)

Si hay católicos que son idólatras no significa que todos lo seamos, lo mismo que tampoco podemos decir que si hay hermanos separados que adoran el dinero entonces todos lo hacen.

4. El sentido de las imágenes en la Iglesia Católica

Así las cosas, ¿cuál es el sentido de las imágenes en la Iglesia Católica? Voy a resumir con un texto de un portal católico:

“La Iglesia Católica venera a los santos pero no los adora. Adorar algo o alguien fuera de Dios es idolatría. Hay que saber distinguir entre adorar y venerar. San Pablo enseña la necesidad de recordar con especial estima a nuestros precursores en la fe. Ellos no han desaparecido en la nada sino que nuestra fe nos da la certeza del cielo donde los que murieron en la fe están ya victoriosos en Cristo.

La Iglesia respeta las imágenes de igual forma que se respeta y venera la fotografía de un ser querido. Todos sabemos que no es lo mismo contemplar la fotografía que contemplar la misma persona de carne y hueso. No está, pues, la tradición Católica contra la Biblia. La Iglesia es fiel a la auténtica interpretación cristiana desde sus orígenes.

La Iglesia procuró siempre con interés especial que los objetos sagrados sirvieran al esplendor del culto con dignidad y belleza, aceptando la variedad de materia, forma y ornato que el progreso de la técnica ha introducido a lo largo de los siglos. Más aún: la Iglesia se ha considerado siempre como árbitro de las mismas, escogiendo entre las obras artísticas las que mejor respondieran a la fe, a la piedad y a las normas religiosas tradicionales, y que así resultaran mejor adaptadas al uso sagrado.” (en www.aciprensa.com)

La Iglesia explica el sentido de las imágenes dentro de la fe:

“Una expresión de gran importancia en el ámbito de la piedad popular es el uso de las imágenes sagradas que, según los cánones de la cultura y la multiplicidad de las artes, ayudan a los fieles a colocarse delante de los misterios de la fe cristiana. La veneración por las imágenes sagradas pertenece, de hecho, a la naturaleza de la piedad católica: es un signo el gran patrimonio artístico, que se puede encontrar en iglesias y santuarios, a cuya formación ha contribuido frecuentemente la devoción popular.

Es válido el principio relativo al empleo litúrgico de las imágenes de Cristo, de la Virgen y de los Santos, tradicionalmente afirmado y defendido por la Iglesia, consciente de que "los honores tributados a las imágenes se dirige a las personas representadas". El necesario rigor, pedido para las imágenes de las iglesias - respecto de la verdad de la fe, de su jerarquía, belleza y calidad – debe poder encontrarse, también en las imágenes y objetos destinados a la devoción privada y personal.

Puesto que la iconografía de los edificios sagrados no se deja a la iniciativa privada, los responsables de las iglesias y oratorios deben tutelar la dignidad, belleza y calidad de las imágenes expuestas a la pública veneración, para impedir que los cuadros o las imágenes inspirados por la devoción privada sean impuestos, de hecho, a la veneración común.

Los Obispos, como también los rectores de santuarios, vigilen para que las imágenes sagradas reproducidas muchas veces para uso de los fieles, para ser expuestas en sus casas, llevadas al cuello o guardadas junto a uno, no caigan nunca en la banalidad ni induzcan a error.” (DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos)

Entonces, el uso de las imágenes es lícito y provechoso, siempre que se usen para recordar las cosas de Dios. Desde luego, las imágenes son secundarias. Quienes dicen que los católicos adoramos las imágenes por regla general faltan a la verdad, porque dentro de la Iglesia la situación es otra.


Lecturas complementarias:

"IDOLATRIA Y BIBLIA" (José L. Caravias sj)

"DEL CULTO DE LOS SANTOS, DE LAS IMAGENES SAGRADAS Y DE LAS RELIQUIAS (Cann. 1186 – 1190)" (Código de Derecho Canónico)

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA PRINCIPIOS Y ORIENTACIONES. Sobre las imágenes sagradas, a partir del número 238

Los católicos ¿adoramos ídolos?

¿Es verdad que los católicos adoran imágenes?

"Prohibición de imágenes(Ex 20 y Dt 7)" de la Iglesia

En inglés:

"Do Catholics Worship Statues?" (Catholic Answers)

"Relics" (Catholic Answers)

 

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