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Espíritu Santo -> Pentecostés
Quizás todo el mundo tiene en mente que en la fiesta de Pentecostés los católicos recordamos el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles, sin embargo, pocos parecen saber que también se conmemora la primera vez que Jesús resucitado es proclamado al mundo. Pero vamos por partes. La celebración de Pentecostés coincide con la fiesta judía de Shavuot, o fiesta de las semanas, de la que habla Números 28, 26:
Conforme Deuteronomio 16, 8-9, se celebraba siete semanas después de la Pascua, exactamente como ocurre hoy en día en el cristianismo. Para la época en que ocurre el evento de Pentecostés que relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (Capítulo 2, versos 1 a 13, texto leído como primera lectura de la misa del domingo de Pentecostés hasta el verso 11), hacía mucho tiempo que la fiesta también servía para recordar la entrega de las tablas de la ley a Moisés con base en una tradición derivada de Ex 19, 1. Jerusalén estaba llena de judíos venidos de otras partes. ¿Cómo ocurrió lo que se conmemora en nuestra
actual celebración de Pentecostés? Luego de la ascensión
del Señor (Hch 1, 3-11), los apóstoles se van a orar esperando el cumplimiento
de la promesa de Jesús ("…ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo
dentro de pocos días"). Entonces se produce la primera novena de la
Iglesia, pues son nueve días el tiempo que transcurre desde la ascensión
de Jesús hasta la llegada del Espíritu Santo, o sea el
número de días que actualmente hay entre nuestra fiesta
de la Ascensión y la de Pentecostés. Varios elementos son importantes en la descripción de lo que ocurrió
el día de Pentecostés: para empezar el viento, signo del Espíritu Santo.
Recordemos Ezequiel 37, 9:
Cuando Jesús resucitado entregó el Espíritu sobre los apóstoles y
les dio el poder de atar y desatar, lo hizo soplando (Jn 20, 22). En
el relato de la creación del hombre, Dios "sopla" el aliento de vida
en el ser humano (Gn 2, 7). El fuego, prometido por Juan el Bautista (Mt 3, 11), recuerda el accionar
de Dios en el monte Horeb o monte Sinaí (Ex 19, 16-20; 1 Re 19, 12)
y la acción purificadora de Dios (Is 1, 25; Ez 22, 18; 1 Co 3, 13).
Pero el fuego se "posa" con suavidad ("…y aparecieron unas lenguas como
de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos…"
dice Lucas). ¿Y quienes fueron a escuchar a los apóstoles? "…judíos piadosos, llegados
de todas las naciones que hay bajo el cielo". Es el simbolismo de todos
los hombres que aceptan el llamado a Dios, que algunos sin embargo no
entienden ("Pero algunos se reían y decían: "¡Están borrachos!" dice
el verso 13). Luego ocurre lo que había profetizado Joel:
Pedro, primero entre los apóstoles, entonces comienza a proclamar a Jesús resucitado por primera vez, pues hasta el momento nadie lo había hecho. Se había realizado la promesa de Jesús, había llegado la "fuerza de lo alto" según había anunciado:
A nosotros nos corresponde, a ejemplo de la Virgen María, guardar todas estas cosas en nuestro corazón y meditar en nuestro interior (Lc 2, 19) y adorar a Dios "...en espíritu y en verdad" (Jn 4, 23). Lecturas Complementarias: Acerca de Pentecostés y el Espíritu Santo (en el Vaticano) "Pentecostés" (en catholic.net)
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