Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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VIDA -> Purgatorio

Sinopsis: El purgatorio es una verdad bíblica. Hay pecados que no son de muerte, pero como en el cielo solamente entra el puro de corazón y de manos, es necesaria una limpieza por el fuego.

Revisado: Enero 26 de 2009

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¿Eres capaz de decirle al Señor estas palabras?

" Revísame, Señor, y ponme a prueba; pon en el crisol mi conciencia, mi corazón." (Sal 26, 2) "Dicta tú mi sentencia, pues tus ojos ven lo que es recto. " (Sal 17, 2)

¿Crees que estás listo? Pues "No hay criatura a la que su luz no pueda penetrar; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de aquél al que rendiremos cuentas” (Hebreos 4,13). Pero hay la promesa de purificación, como relata Malaquías:

"¿Quién podrá mantenerse en pie cuando aparezca? Pues él es como el fuego de una fundición y como la lejía que se usa para blanquear. Purificará a los hijos de Leví y los refinará como se hace con la plata. Como el oro y la plata, volverán a ser auténticos y dignos de ofrecer a Yavé la ofrenda como es debido. Entonces Yavé aceptará con gusto la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como ocurría antiguamente, en épocas pasadas." (Ml 3, 2-4)

Pues vendrá un momento en que hemos de ser juzgados. "Los hombres mueren una sola vez, y después viene para ellos el juicio." (Hb 9, 27). Y ya sabemos que "El Señor me retribuye según mi justicia, según la limpieza que ha visto en mis manos." (Sal 18, 25). Piénsalo, ¿qué tan limpio estás para enfrentar el amor de Dios? Porque no podrás estar con El si no eres verdaramente limpio:

"¿Quién subirá a la montaña del Señor? ¿Quién estará de pie en su santo recinto? El de manos limpias y de puro corazón, el que no pone su alma en cosas vanas ni jura con engaño. Ese obtendrá la bendición del Señor y la aprobación de Dios, su salvador." (Sal 24, 3-5)

Y dice en otra parte:

"Porque el Señor es justo y ama la justicia, los que son rectos contemplarán su rostro." (Sal 11, 7)

Jesús lo afirma expresamente:

"Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios." (Mt 5, 8)

En esta vida, todo nuestro ser debe apuntar a la limpieza, el requisito para la Salvación, como dice el Salmista:

"Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu. No me rechaces lejos de tu rostro ni me retires tu espíritu santo. Dame tu salvación que regocija, y que un espíritu noble me dé fuerza." (Sal 51, 12-14; lee también el Salmo 15)

Como ves, quienes dicen que basta la sola fe para salvarse mienten, porque se necesita un corazón puro que actúe para el Señor (lee porqué no puede decirse que basta la sola fe para salvarnos o porqué es falso que una simple declaración de que creemos en Jesús nos salvará).

Luego de la muerte se verá qué hizo cada uno, y vendrá el juicio de Dios que es fuego (Is 66, 15) ante el cual sea abren los libros de que habla Daniel:

"Un río de fuego brotaba y corría de delante de él; miles y millares le servían, millones y millones permanecían de pie en su presencia. Se constituyó el tribunal y abrieron los libros." (Dn 7, 10; lee también Ap 7, 11)

Pero ya sabemos que unos se salvarán y pasarán directamente a gozar del rostro de Dios: los limpios de corazón, otros en cambio, que no habrán merecido la condenación, entrarán en el proceso de purificación de que habla Isaías:

"Volveré mi mano contra ti y quemaré tus impurezas con la cal, hasta quitarte todo lo sucio que tengas." (Is 1, 25)

Que es justamente lo que explica San Pablo:

"Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste al fuego, serás premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará, pero como a través del fuego. " (1 Co 3, 13-15)

¿Recuerdas la advertencia del Apocalipsis: nada impuro entra al cielo (Ap 21, 27)?

El fuego a través del que pasan los que mueren sin la limpieza suficiente para ver a Dios, es el fuego de su amor, es a lo que llamamos "purgatorio". "Dios es amor" (1 Jn 4, 8), amor que es fuego también (Lc 3, 16; Hch 2, 3), un fuego devorador (Ex 24, 17; Dt 4, 36) y terrible (Jr 20, 9; Jr 23, 29). En el purgatorio, es el fuego que viene delante del Señor, donde también está el jardín de que habló el profeta Joel:

"El fuego devora delante de él, detrás de él la llama abrasa. Delante de él, un jardín de delicias; detrás de él queda un desierto. No hay nada que se pueda salvar." (Jl 2, 3)

Es la misericordia del Señor que actúa. Ya lo dice muchas veces la Biblia. "Alaben al Señor porque es bueno. Porque es eterna su misericordia." (1 Cro 16, 34) Ella nos permitirá terminar, aún en medio del fuego terrible de su amor, la limpieza de nuestra alma si avanzamos lo suficiente hacia El. Eso significa que aunque nuestro pecados sean perdonados, aún tendremos cuentas que pagar. ¿O es que acaso el ojo que sacamos al otro no queda sacado aunque nos perdone? Ya lo dice Jeremías:

"¡Oh Dios grande y poderoso, que te llamas Yavé de los ejércitos, grande en tus proyectos y poderoso en tus realizaciones; tú tienes los ojos fijos en la conducta de los humanos para pagar a cada uno según su conducta y según el fruto de sus obras!" (Jer 32, 18-19)

Pues así es el Reino de los Cielos, como dijo Jesús (Mt 18, 23-34). Habrá que pagar toda la deuda, pero será como con Isaías:

"Y gritaban, respondiéndose el uno al otro: “Santo, Santo, Santo es Yavé de los ejércitos, su Gloria llena la tierra toda.” Los postes de piedra de la entrada temblaban a la voz del que gritaba y la Casa se llenaba de humo. Yo exclamé: “¡Ay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros y vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, Yavé de los ejércitos!” Entonces voló hacia mí uno de los serafines. Tenía un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas, tocó con él mi boca y dijo: “Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido perdonada y tu pecado, borrado.” " (Is 6, 3-7)

Así se nos está prometido.

"En cambio ustedes, queridos hermanos, construyan su vida sobre los fundamentos de su santísima fe, oren en el Espíritu Santo  y manténganse en el amor de Dios, aguardando la misericordia de Jesucristo nuestro Señor, que los llevará a la vida eterna." (Judas 1, 20-21)

Para que quedemos limpios debemos permanecer en Jesucristo, dando frutos permanentemente en El y así al final será nuestro el premio de la salvación, que es la alegría completa (Jn 15, 3-11). Entonces diremos con el Salmista:

"Y yo, como justo, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu semblante." (Sal 17, 15, lee también 1 Tes 5, 10)


Lecturas complementarias:

"Del purgatorio y otros lugares tenebrosos del más allá" de Wolfang Beinert en la revista "Selecciones de Teología"

Documento papal: "El purgatorio: purificación necesaria para el encuentro con Dios"

Teología del Purgatorio. La idea de purificación ultraterrena

Santuario de Nuestra Señora de Montligeon (Orne - Francia), centro mundial de oración por los difuntos (ánimas del Purgatorio)

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