Resulta sorprendente la
columna del padre Llano ". El padre Llano es una estrella, quizás
para algunos incluso sea un maestro, cada quien elige. Pero lo cierto
es que abusa. Uno puede plantear lo que quiera, pero no puede lanzar
el mensaje en un contexto en que las personas justamente brillan por
su falta de crítica. Ahora muchos dirán "como lo dice el padre Llano…"
tal cosa o tal otra, lo mismo que decían "..como decía el Codigo DaVinci…".
Con razón advertía San Pablo "Cuídense, pues, de que el uso de su
libertad no haga caer a los débiles" (1 Co 8, 8).
Las discusiones que plantea
el padre Llano no son nuevas para nada, y debería haberlo señalado
de entrada, ni tampoco son asunto cerrado como parece sugerir ni mucho
menos. Esas son las opiniones de él, existen otras, y no precisamente
faltas de estudio. Repaso unos puntos brevemente, Biblia en mano y
considerando los idiomas originales (citas bíblicas en español conforme
la Biblia Latinoamericana):
1. En cuanto a los teólogos
que revisaron el libro, no sé quiénes fueron, ni tampoco es relevante.
Conozco el ambiente de la Facultad de Teología de la Javeriana, y
sé que existen personas con altísima preparación, hasta con tesis
de los más diversos matices (sea ilustrativa la invitación a Hans
Kung por parte de esa universidad), pero también es claro que una
cosa es revisar un libro y otra muy distinta avalar su contenido.
En concreto, son tesis del padre Llano, no de quienes lo revisaron,
o sino el autor no sería él, sino los tres (el padre Llano más los
dos revisores). Seguramente el aval fue metodológico, porque son discusiones
que caben como preguntas, no como conclusiones o certidumbres como
erradamente quiere hacer creer.
2. En cuanto a la "fe de
carbonero" que parece despreciar el padre Llano, Jesús mismo declara
frente a Tomás: ""Crees porque me has visto. ¡Felices los que no han
visto, pero creen!"" (Jn 20, 29, el verbo en griego para "ver" es
bien interesante, pero no es del caso reflexionarlo aquí). En griego,
"felices" es la misma palabra (makarios) que se usa en las bienaventuranzas
(Mt 5), la que se aplica a María por creer pura y simplemente (Lc
1, 45), en fin. La fe crítica no es fe precisamente porque lo diga
el padre Llano, ni tampoco deja de ser verdadera fe la de quien cree
directamente bajo la Gracia, sin intervención de otros como el padre
Llano, como fue el caso de Pedro en Mt 6, 17: "Jesús le replicó: "Feliz
[makarios] eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado la
carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos."
3. La columna es un acto
de arrogancia (cito de la columna del padre Llano "Testimonio de la
fe en Jesucristo"): "Si no quiere actualizar su fe, le ruego no lo
lea. Siga tranquilo con su fe de carbonero". Yo no pienso leer ese
libro, ahora demuéstreme que tengo "fe de carbonero" o que no quiero
actualizar mi fe. Ahora mismo estoy leyendo otros autores de muchísimo
más peso, como el mismo Papa actual, a quien el mismo Karl Rahner
demostró gran respeto por el nivel de su pensamiento teológico. ¿No
cree que debe atender lo que dice San Pablo "…depongamos toda vanagloria,
dejemos de querer ser más que los demás y de ser celosos" (Ga 5, 24)?
4. Una cosa es actualizar
la Fe y otra distinta no mencionar que existe algo llamado "sana doctrina"
(hygiainouse didaskalia, 1 Tm 1, 10), por lo tanto, no se puede dejar
en el aire el mensaje de que la fe se actualiza al gusto del cliente,
tal como pareciera sugerir la columna. Dudo mucho, por ejemplo, que
el mensaje papal sobre el infierno pueda ser utilizado como reposa
allí.
5. Sobre la virginidad
de María, allá el padre Llano si quiere olvidar que el texto final
de los relatos está en griego, y que las palabras originales debieron
darse en arameo, donde el término "hermanos" no es el mismo que en
griego, el célebre "adelfos", que imagino es el que usted tiene en
mente. ¿Cuenta en su libro que "adelfos" está 343 veces en 317 versículos
en el Nuevo Testamento en griego (estoy empleando Nestle Aland 27),
y que es bien evidente que su uso también aplica a los hermanos que
no son carnales? Pero claro. Usted desde ya calificó de "amarillistas"
a los que vayan a sugerir algo distinto a lo que usted afirma. Bueno,
aquí está un "amarillista", que le pregunta entre las muchas cosas
posibles, ¿cómo elude el hecho de que en Mateo 12, 46, cuando se habla
de los hermanos (adelfos) de Jesús y que es una de las 39 veces que
se emplea el mismo término en griego en ese evangelio, puede entenderse
cualquier cosas menos la palabra "hermanos" al estilo carnal moderno,
que supone coincidencia de padre y madre, puesto que evidentemente
Jesús no pudo tener hermanos carnales en forma pura y simple, visto
que José no intervino carnalmente en la concepción? Bueno, eso sí
usted acepta la concepción virginal y, de paso, la Biblia. Por lo
tanto, y a esto voy, allí "adelfos" de entrada debe matizarse. Los
"hermanos" de Jesús son de una familia extendida, no nuclear, acepte
la discusión pero no la cierra porque no tal cosa no es posible. Hay
un sustrato semítico en los evangelios, y si se quiere un especialista
que dice algo distinto a lo que afirma el padre Llano, entre otros
menciono a Mariano Herranz Marco (Doctor en teología bíblica de la
Universidad de Comillas), en concreto su libro "Huellas de arameo
en los evangelios", Editorial Ciudad Nueva, Fundación San Justino,
Madrid, 1997, página 241 y siguientes ("María, siempre virgen"). Mejor
dicho, hay "amarillistas" muy bien preparados que afirman algo distinto
a lo que usted dice, y sería bueno que lo reconociera en una columna
así fuera de pasada, ya que muchas personas se quedaran con lo que
se dice allí. 6. Respecto de la resurrección, sin duda debe repensarse,
pero nunca limitando el accionar de Dios. El puede hacer lo que quiera.
Lo que no es admisible es simplificar las cosas en algo tan complejo
como la presencia de Jesús luego de la resurrección, que contiene
una dimensión espiritual innegable, conforme es claro por el lenguaje
utilizado en griego relacionado con los diversos eventos relacionados
con la resurrección. Pero reconózcalo. Lucas cuenta "Miren mis manos
y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene
carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo."" (Lc 24, 39) y luego
COME con ellos (Lc 24, 39-40). ¿No es tan sencillo, verdad? No simplifique
, por favor, ni la resurrección de Jesús ni tampoco la resurrección
de la carne (imagino que leyó a Boismard al respecto, por ejemplo),
la cual de contera entra en la reflexión por conexidad. Es otro asunto
que no se puede cerrar así no más.
Y si por algún milagro
esto es leído por el público, pues no se dejen turbar por el padre
Llano. Sean críticos, pero no torpes, no sean como olas que lleva
el viento a donde quiere (estoy parafraseando a Santiago), ni menos
se rindan ante el primer maestro que aparezca, que de estos hay muchos,
y a gustos de cada cliente. Coincido en que hay que estudiar para
fortalecer la fe, tal como se señala la misma Biblia ("…estén siempre
dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza…",
1 Pedro 3, 15), pero que ser "críticos" no sea simplemente seguir
como borregos al padre Llano. Por algo está escrito: "Acuérdense de
sus dirigentes que les enseñaron la palabra de Dios; miren cómo dejaron
esta vida e imiten su fe. Cristo Jesús permanece hoy como ayer y por
la eternidad. No se dejen engañar por las novedades y las doctrinas
extrañas a la fe. La gracia de Dios es un buen medio para fortalecer
la vida interior; no cuenten con otros alimentos de los que nadie
sacó provecho" (Hebreos 13, 7-9).
Pedro N. Rueda G.