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Iglesia-> Los Sacramentos (introducción al tema) Miércoles 3 de Septiembre de 2008 Bajar el documento en formato MS Word 1. El origen de la palabra “sacramento” Tal como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, número 774, La palabra sacramento proviene del latín “sacramentum”, término con el cual se tradujo al latín, en la Vulgata, la palabra griega “mysterion” en apartes como Ef 5.32, Col 1.27, 1 Ti. 3,16, Ap 1.20 y 17.7, mientras que en otras partes se tradujo por “mysteriun”, como en Mc 4.11 o Ef 6.19. Veamos un ejemplo de cada caso, ambos tomado de Efesios:
2. ¿Qué son los sacramentos y cuáles son? Pero, ¿qué son los sacramentos? Nos lo expresa el Catecismo de la Iglesia:
Los siete sacramentos, junto con los textos biblicos fundamentales , son: bautismo (Mateo 28, 19), confirmación (Hechos 8, 14-17), eucaristía (Marcos 14, 22-24; Mateo 26, 26-28), penitencia (Juan 20, 22-23), orden sacerdotal (Lucas 22, 19; 1 Corintios 11, 24-25), matrimonio (Mateo 19, 3-6; Efesios 5, 25-33), unción de los enfermos (Marcos 6, 13) (BORRAGÁN MATA, Vicente. Los sacramentos, ¿qué son? ¿Cómo vivirlos?, Editorial San Pablo, Madrid, 2007, Páginas 25 a 27). 3. Los sacramentos en la vida de la Iglesia Su lugar en la vida litúrgica es el siguiente:
4. La elaboración del concepto a partir de la Biblia y de la vida de Jesús El concepto de sacramento, aunque firmemente anclado en la Biblia, fue refinado doctrinalmente con el tiempo, al igual que ocurrió con otros conceptos como el de la Santísima Trinidad, una de las creencias básicas de todo cristiano llámese católico o no; según los especialistas “La teología no ha cesado de acercarse a los sacramentos para tratar de descubrir toda su belleza y riqueza” (BORRAGÁN MATA, Vicente. Obra citada, Página 18). Dice el Catecismo:
Pero, ¿de dónde salen exactamente los sacramentos? De la misma forma como Jesús actuaba, en especial de sus señales y prodigios. Los expertos en sacramentos tienen un término para ello: otz , y así, hablan de los “otz” de Jesús. “Otz” es una palabra del hebreo que significa “señal, prodigio, presagio” (ORTIZ, Pedro, S.J. Léxico hebreo-español y arameo-español, Sociedad Bíblica, Madrid, 1997.). La primera vez que aparece en la Biblia es en el libro del Génesis: “Dijo Dios:
Esa misma palabra es la que designa lo que coloca Dios a Caín en la frente ante el temor de este de ser asesinado, como él mismo hizo con Abel:
No es un premio a Caín, sino un recordatorio de que el castigo viene del Señor y nadie puede tomar venganza por mano propia (Lv 19, 18). Hay otra marca en la frente en el Antigo Testamento, también de protección pero esta vez en una visión de un profeta y destinada a los justos, que Dios ordena a un mensajero que coloque para que el ángel de la muerte no los toque, tal marca es una cruz:
En ese pasaje no está la palabra otz, sin embargo, en el texto en hebreo lo que dice es que coloque la letra tau en la frente, letra del alfabeto hebreo que es como una cruz, de aquí la forma como se traduce. Por eso la señal de la cruz tiene, entre otras cosas, tanto sentido, no solamente para los católicos, sino para cualquiera que se precie de cristiano. Veamos algunos otros ejemplos de otz en el Antiguo Testamento antes de seguir al Nuevo Testamento. La tercera vez que aparece otz es en este pasaje, con el cual se va cerrando el episodio del diluvio universal:
Las plagas de Egipto fueron señales (otz) del poder de Dios (Ex 7, 3). En griego la palabra equivalente es “semeion”, significa “signo, señal, milagro, figura simbólica” (ORTIZ, Pedro S.J.. CONCORDANCIA MANUAL Y DICCIONARIO GRIEGO-ESPAÑOL DEL NUEVO TESTAMENTO, Miami: Sociedades Bíblicas Unidas); tanto otz como semeion requerirían cada una libros completos para presentar en forma completa toda su riqueza. Cada uno de los milagros y prodigios de Jesús es un “semeion”, tal como dice expresamente el evangelio de Juan:
Juan es particularmente relevante para lo que comentamos, puesto que su evangelio es llamado el libro de los signos y, digámoslo, también el libro del Nuevo Testamento que más veces emplea la palabra semeion. Relata exactamente siete milagros seleccionados para que entendamos, teológicamente, quién era Jesús (bodas de caná 2,1-12; curación del hijo del funcionario 4,46-54; curación del paralítico en Betsaida 5,1-18; multiplicación de los panes 6,1-15; caminata sobre las aguas 6,16-21; curación de ciego de nacimiento 9,1-41; resurrección de Lázaro 11,1-44). Notemos cómo termina el relato de las bodas de Caná:
Los otz de Jesús no son solamente sus milagros, también los otros prodigios y señales. El término semeion no se aplica solamente a milagros, son indicaciones de otras muchas cosas, buenas o malas. En el anuncio del ángel a los pastores, el que estos hallen al niño jesús en un establo será una señal (semeion; Lc 2, 12), en el Apocalipsis, es semeion la mujer vestida de sol (Ap 12, 1) y también lo es dragón rojo con siete cabezas que aparece inmediatament (Ap 12, 3), finalmente, y para no alargarnos más, el beso de Judas es semeion (Mt 26, 48). Jesús, cuando actuaba, hacía gestos y pronunciaba ciertas palabras. Dice sobre esto el Catecismo:
Por ejemplo, Jesús mismo ordenó que el bautismo fuera “en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19), o que en la Eucaristía se pronunciara las palabras sobre su cuerpo y su sangre, en memoria suya (Lc 22, 17-20). Luego de su muerte y resurrección, los apóstoles comenzaron a transmitir el Espíritu Santo mediante la imposición de las manos (Hch 8, 18) tal como hizo Jesús (Mt 19, 13), lo cual es doctrina de la Iglesia (Heb 6, 1-2), así, nos encontramos con hechos maravillosos que representan realidades superiores pero que además tienen un efecto aquí y ahora, por ello se habla de signos y símbolos. Un signo es “Objeto, fenómeno o acción material que, por naturaleza o convención, representa o sustituye a otro” (Diccionario de la Real Academia Española), mientras que un símbolo es “Representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada” (mismo diccionario). Dice el Catecismo de la Iglesia que en las celebraciones ocurre lo siguiente:
5. El ser humano usa normalmente signos y símbolos El ser humano mismo utiliza cotidianamente signos y símbolos. Es la misma realidad del caso de los sacramentos, solamente que en ellos el signo es eficaz y el símbolo lo es de una realidad sobrenatural, conforme el uso de Jesús durante su vida terrena.
Igual pasa con los ritos. Toda nuestra vida gira alrededor de ritos (ceremonias de diferentes tipos como grados o ingreso a ciertas dignidades públicas o privadas, rutinas de saludo a compañeros de trabajo, formalidades ante autoridades públicas, etc.). En el caso de los sacramentos, el rito es el lenguaje utilizado, por eso no es irrelevante para nada, sino por el contrario algo muy necesario. Sobre este punto enseña el Catecismo:
6. La vida sacramental La vida sacramental, ya para concluir, no es sino la realización ahora de la acción de Jesucristo a través de la dispensación de la Iglesia, con miras a la Nueva Jerusalén.
En los sacramentos tenemos entonces la continuación de la dispensación de la gracia conforme la herencia directa de Jesús, hasta que El venga. A esto se le llama economía sacramental, “esta consiste en la comunicación (o "dispensación") de los frutos del Misterio pascual de Cristo en la celebración de la liturgia "sacramental" de la Iglesia” (Catecismo, 1076) Lecturas complementarias:
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