Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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Iglesia-> Los Sacramentos (introducción al tema)

Miércoles 3 de Septiembre de 2008

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1. El origen de la palabra “sacramento”

Tal como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, número 774, La palabra sacramento proviene del latín “sacramentum”, término con el cual se tradujo al latín, en la Vulgata, la palabra griega “mysterion” en apartes como Ef 5.32, Col 1.27, 1 Ti. 3,16, Ap 1.20 y 17.7, mientras que en otras partes se tradujo por “mysteriun”, como en Mc 4.11 o Ef 6.19. Veamos un ejemplo de cada caso, ambos tomado de Efesios:

“Es éste un misterio [“mysterion” en griego, “sacramentum” en latín] muy grande, pues lo refiero a Cristo y a la Iglesia.” (Efesios 5, 32)

“Rueguen también por mí, para que, al hablar, se me den palabras y no me falte el coraje para dar a conocer el misterio [“mysterion” en griego, “mysterium” en latín] del Evangelio” (Ef 6.19)

2. ¿Qué son los sacramentos y cuáles son?

Pero, ¿qué son los sacramentos? Nos lo expresa el Catecismo de la Iglesia:

“1131 Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento. Dan fruto en quienes los reciben con las disposiciones requeridas.”

Los siete sacramentos, junto con los textos biblicos fundamentales , son: bautismo (Mateo 28, 19), confirmación (Hechos 8, 14-17), eucaristía (Marcos 14, 22-24; Mateo 26, 26-28), penitencia (Juan 20, 22-23), orden sacerdotal (Lucas 22, 19; 1 Corintios 11, 24-25), matrimonio (Mateo 19, 3-6; Efesios 5, 25-33), unción de los enfermos (Marcos 6, 13) (BORRAGÁN MATA, Vicente. Los sacramentos, ¿qué son? ¿Cómo vivirlos?, Editorial San Pablo, Madrid, 2007, Páginas 25 a 27).

3. Los sacramentos en la vida de la Iglesia

Su lugar en la vida litúrgica es el siguiente:

"1074 La Liturgia es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza" (SC 10). Por tanto, es el lugar privilegiado de la catequesis del Pueblo de Dios. "La catequesis está intrínsecamente unida a toda la acción litúrgica y sacramental, porque es en los sacramentos, y sobre todo en la Eucaristía, donde Jesucristo actúa en plenitud para la transformación de los hombres" (CT 23).” (Catecismo)

4. La elaboración del concepto a partir de la Biblia y de la vida de Jesús

El concepto de sacramento, aunque firmemente anclado en la Biblia, fue refinado doctrinalmente con el tiempo, al igual que ocurrió con otros conceptos como el de la Santísima Trinidad, una de las creencias básicas de todo cristiano llámese católico o no; según los especialistas “La teología no ha cesado de acercarse a los sacramentos para tratar de descubrir toda su belleza y riqueza” (BORRAGÁN MATA, Vicente. Obra citada, Página 18). Dice el Catecismo:

“1117. Por el Espíritu que la conduce "a la verdad completa" (Jn 16,13), la Iglesia reconoció poco a poco este tesoro recibido de Cristo y precisó su "dispensación", tal como lo hizo con el canon de las Sagradas Escrituras y con la doctrina de la fe, como fiel dispensadora de los misterios de Dios (cf Mt 13,52; 1 Co 4,1). Así, la Iglesia ha precisado a lo largo de los siglos, que, entre sus celebraciones litúrgicas, hay siete que son, en el sentido propio del término, sacramentos instituidos por el Señor”

Pero, ¿de dónde salen exactamente los sacramentos? De la misma forma como Jesús actuaba, en especial de sus señales y prodigios. Los expertos en sacramentos tienen un término para ello: otz , y así, hablan de los “otz” de Jesús. “Otz” es una palabra del hebreo que significa “señal, prodigio, presagio” (ORTIZ, Pedro, S.J. Léxico hebreo-español y arameo-español, Sociedad Bíblica, Madrid, 1997.). La primera vez que aparece en la Biblia es en el libro del Génesis: “Dijo Dios:

“Haya lámparas en el cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar [otz] las fiestas, los días y los años,..” (Gn 1, 14)

Esa misma palabra es la que designa lo que coloca Dios a Caín en la frente ante el temor de este de ser asesinado, como él mismo hizo con Abel:

“Yavé le dijo: “No será así: me vengaré siete veces de quien mate a Caín.” Y Yavé puso una marca [otz] a Caín para que no lo matara el que lo encontrara.”(Gn 4, 15)

No es un premio a Caín, sino un recordatorio de que el castigo viene del Señor y nadie puede tomar venganza por mano propia (Lv 19, 18). Hay otra marca en la frente en el Antigo Testamento, también de protección pero esta vez en una visión de un profeta y destinada a los justos, que Dios ordena a un mensajero que coloque para que el ángel de la muerte no los toque, tal marca es una cruz:

“ y le dice: “Recorre Jerusalén, marca con una cruz en la frente a los hombres que se lamentan y que gimen por todas esas prácticas escandalosas que se realizan en esta ciudad.” (Ez 9, 4)

En ese pasaje no está la palabra otz, sin embargo, en el texto en hebreo lo que dice es que coloque la letra tau en la frente, letra del alfabeto hebreo que es como una cruz, de aquí la forma como se traduce. Por eso la señal de la cruz tiene, entre otras cosas, tanto sentido, no solamente para los católicos, sino para cualquiera que se precie de cristiano.

Veamos algunos otros ejemplos de otz en el Antiguo Testamento antes de seguir al Nuevo Testamento. La tercera vez que aparece otz es en este pasaje, con el cual se va cerrando el episodio del diluvio universal:

“Y Dios dijo: “Esta es la señal [otz] de la alianza que establezco entre ustedes y yo, y con todo animal viviente que esté con ustedes, por todas las generaciones que han de venir: Pongo mi arco en las nubes para que sea una señal de mi alianza con toda la tierra.” (Gn 9, 12-3)

Las plagas de Egipto fueron señales (otz) del poder de Dios (Ex 7, 3).

En griego la palabra equivalente es “semeion”, significa “signo, señal, milagro, figura simbólica” (ORTIZ, Pedro S.J.. CONCORDANCIA MANUAL Y DICCIONARIO GRIEGO-ESPAÑOL DEL NUEVO TESTAMENTO, Miami: Sociedades Bíblicas Unidas); tanto otz como semeion requerirían cada una libros completos para presentar en forma completa toda su riqueza. Cada uno de los milagros y prodigios de Jesús es un “semeion”, tal como dice expresamente el evangelio de Juan:

“Muchas otras señales milagrosas [semeion] hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas en este libro.” (Jn 20, 30)

Juan es particularmente relevante para lo que comentamos, puesto que su evangelio es llamado el libro de los signos y, digámoslo, también el libro del Nuevo Testamento que más veces emplea la palabra semeion. Relata exactamente siete milagros seleccionados para que entendamos, teológicamente, quién era Jesús (bodas de caná 2,1-12; curación del hijo del funcionario 4,46-54; curación del paralítico en Betsaida 5,1-18; multiplicación de los panes 6,1-15; caminata sobre las aguas 6,16-21; curación de ciego de nacimiento 9,1-41; resurrección de Lázaro 11,1-44). Notemos cómo termina el relato de las bodas de Caná:

“Esta señal milagrosa [semeion] fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.”

Los otz de Jesús no son solamente sus milagros, también los otros prodigios y señales. El término semeion no se aplica solamente a milagros, son indicaciones de otras muchas cosas, buenas o malas. En el anuncio del ángel a los pastores, el que estos hallen al niño jesús en un establo será una señal (semeion; Lc 2, 12), en el Apocalipsis, es semeion la mujer vestida de sol (Ap 12, 1) y también lo es dragón rojo con siete cabezas que aparece inmediatament (Ap 12, 3), finalmente, y para no alargarnos más, el beso de Judas es semeion (Mt 26, 48). Jesús, cuando actuaba, hacía gestos y pronunciaba ciertas palabras. Dice sobre esto el Catecismo:

“1151 Signos asumidos por Cristo. En su predicación, el Señor Jesús se sirve con frecuencia de los signos de la Creación para dar a conocer los misterios el Reino de Dios (cf. Lc 8,10). Realiza sus curaciones o subraya su predicación por medio de signos materiales o gestos simbólicos (cf Jn 9,6; Mc 7,33-35; 8,22-25). Da un sentido nuevo a los hechos y a los signos de la Antigua Alianza, sobre todo al Exodo y a la Pascua (cf Lc 9,31; 22,7-20), porque él mismo es el sentido de todos esos signos.”

Por ejemplo, Jesús mismo ordenó que el bautismo fuera “en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19), o que en la Eucaristía se pronunciara las palabras sobre su cuerpo y su sangre, en memoria suya (Lc 22, 17-20). Luego de su muerte y resurrección, los apóstoles comenzaron a transmitir el Espíritu Santo mediante la imposición de las manos (Hch 8, 18) tal como hizo Jesús (Mt 19, 13), lo cual es doctrina de la Iglesia (Heb 6, 1-2), así, nos encontramos con hechos maravillosos que representan realidades superiores pero que además tienen un efecto aquí y ahora, por ello se habla de signos y símbolos. Un signo es “Objeto, fenómeno o acción material que, por naturaleza o convención, representa o sustituye a otro” (Diccionario de la Real Academia Española), mientras que un símbolo es “Representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada” (mismo diccionario). Dice el Catecismo de la Iglesia que en las celebraciones ocurre lo siguiente:

“1145 Una celebración sacramental esta tejida de signos y de símbolos. Según la pedagogía divina de la salvación, su significación tiene su raíz en la obra de la creación y en la cultura humana, se perfila en los acontecimientos de la Antigua Alianza y se revela en plenitud en la persona y la obra de Cristo.”

5. El ser humano usa normalmente signos y símbolos

El ser humano mismo utiliza cotidianamente signos y símbolos. Es la misma realidad del caso de los sacramentos, solamente que en ellos el signo es eficaz y el símbolo lo es de una realidad sobrenatural, conforme el uso de Jesús durante su vida terrena.

“1146 Signos del mundo de los hombres. En la vida humana, signos y símbolos ocupan un lugar importante. El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Lo mismo sucede en su relación con Dios.” (Catecismo)

Igual pasa con los ritos. Toda nuestra vida gira alrededor de ritos (ceremonias de diferentes tipos como grados o ingreso a ciertas dignidades públicas o privadas, rutinas de saludo a compañeros de trabajo, formalidades ante autoridades públicas, etc.). En el caso de los sacramentos, el rito es el lenguaje utilizado, por eso no es irrelevante para nada, sino por el contrario algo muy necesario. Sobre este punto enseña el Catecismo:

"170 No creemos en las fórmulas, sino en las realidades que estas expresan y que la fe nos permite "tocar". "El acto (de fe) del creyente no se detiene en el enunciado, sino en la realidad (enunciada)" (S. Tomás de A., s.th. 2-2, 1,2, ad 2). Sin embargo, nos acercamos a estas realidades con la ayuda de las formulaciones de la fe. Estas permiten expresar y transmitir la fe, celebrarla en comunidad, asimilarla y vivir de ella cada vez más."

6. La vida sacramental

La vida sacramental, ya para concluir, no es sino la realización ahora de la acción de Jesucristo a través de la dispensación de la Iglesia, con miras a la Nueva Jerusalén.

“1152 Signos sacramentales. Desde Pentecostés, el Espíritu Santo realiza la santificación a través de los signos sacramentales de su Iglesia. Los sacramentos de la Iglesia no anulan, sino purifican e integran toda la riqueza de los signos y de los símbolos del cosmos y de la vida social. Aún más, cumplen los tipos y las figuras de la Antigua Alianza, significan y realizan la salvación obrada por Cristo, y prefiguran y anticipan la gloria del cielo.” (Catecismo)

En los sacramentos tenemos entonces la continuación de la dispensación de la gracia conforme la herencia directa de Jesús, hasta que El venga. A esto se le llama economía sacramental, “esta consiste en la comunicación (o "dispensación") de los frutos del Misterio pascual de Cristo en la celebración de la liturgia "sacramental" de la Iglesia” (Catecismo, 1076)


Lecturas complementarias:

Sacramentos.org

Manual de Sacramentos

 

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