Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
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VIDA-> ¿Somos todos hijos de Dios?

Sinopsis: Contra lo que muchos alegan, no todos pueden llamarse "hijos de Dios", sino que hay merecerlo.

Rev.: 11 de enero de 2008

Muchos afirman que "todos somos hijos de Dios", y usan tal afirmación como excusa para no dejar su modo de vida desordenado. Aquí no vamos a hablar del título "Hijo de Dios" aplicado en el Nuevo Testamento a Jesús, ni del término en el Antiguo Testamento (como en Gn 6, 2), sino del calificativo dado a los verdaderos creyentes.

Es cierto que todos han sido llamados a ser hijos de Dios (Ef 4, 1-4), pero resulta que merecer ser considerado "hijo de Dios" no es ni mucho menos algo automático o sin requisitos, porque hay condiciones que cumplir. He aquí algunas:

- Debe trabajarse por la paz (Mt 5, 9)

- Amar a los enemigos (Lc 6, 35)

- Tener Fe en Cristo (Jn 1, 12; Gal 3, 26)

- Abandonar las cosas de la carne y dejarse guiar por el Espíritu Santo (Rm 8, 12-16)

- Apartarse del mal y no mezclarse con quienes lo hacen (2 Co 6, 14-18; Ef 5, 1-5; 1 Jn 3, 1-10)

- Denunciar el mal (Ef 5, 10-13)

- Poner el corazón en Jesús con una fe madura (Gal 4, 1-11)

- Hacerlo todo con humildad y calladamente (Fil 2, 14-18)

- Someterse a la acción de Dios (Hb 12, 1-11)

- Amar al hermano y ser recto (1 Jn 3, 10)

- Seguir los mandatos de Dios (1 Jn 5, 1-5)

- Perseverar hasta el final en el camino hacia Dios eludiendo el pecado, evitando por ejemplo la inmoralidad sexual (Ap 21, 6-8)

Ser hijo de Dios es una herencia que se gana (Rm 9, 6-13), pero que puede perderse (Rm 6, 15-23). San Pablo lo dice claramente:

"Como hijos amadísimos de Dios, esfuércense por imitarlo. Sigan el camino del amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como esas ofrendas y víctimas cuyo olor agradable subía a Dios. Y ya que son santos, no se hable de inmoralidad sexual, de codicia o de cualquier cosa fea; ni siquiera se las nombre entre ustedes. Lo mismo se diga de las palabras vergonzosas, de los disparates y tonterías. Nada de todo eso les conviene, sino más bien dar gracias a Dios. Sépanlo bien: ni el corrompido, ni el impuro, ni el que se apega al dinero, que es servir a un dios falso, tendrán parte en el reino de Cristo y de Dios." (Ef 5, 1-4)

Y agrega un poco más adelante:

"Examinen, pues, con mucho esmero su conducta. No anden como tontos, sino como hombres responsables. Aprovechen el momento presente, porque estos tiempos son malos. Por tanto, no se dejen estar, sino traten de comprender cuál es la voluntad del Señor." (Efesios 5, 15-16)

No lo olvidemos. Los hijos de Dios no deben pecar:

"El que ha nacido de Dios no peca, porque permanece en él la semilla de Dios. Y ni siquiera puede pecar, porque ha nacido de Dios. " (1 Jn 3, 9)

 


 

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