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VIDA-> ¿Somos todos hijos de Dios? Sinopsis: Contra lo que muchos alegan, no todos pueden llamarse "hijos de Dios", sino que hay merecerlo. Rev.: 11 de enero de 2008 Muchos afirman que "todos somos hijos de Dios", y usan tal afirmación como excusa para no dejar su modo de vida desordenado. Aquí no vamos a hablar del título "Hijo de Dios" aplicado en el Nuevo Testamento a Jesús, ni del término en el Antiguo Testamento (como en Gn 6, 2), sino del calificativo dado a los verdaderos creyentes. Es cierto que todos han sido llamados a ser hijos de Dios (Ef 4, 1-4), pero resulta que merecer ser considerado "hijo de Dios" no es ni mucho menos algo automático o sin requisitos, porque hay condiciones que cumplir. He aquí algunas: - Debe trabajarse por la paz (Mt 5, 9) - Amar a los enemigos (Lc 6, 35) - Tener Fe en Cristo (Jn 1, 12; Gal 3, 26) - Abandonar las cosas de la carne y dejarse guiar por el Espíritu Santo (Rm 8, 12-16) - Apartarse del mal y no mezclarse con quienes lo hacen (2 Co 6, 14-18; Ef 5, 1-5; 1 Jn 3, 1-10) - Denunciar el mal (Ef 5, 10-13) - Poner el corazón en Jesús con una fe madura (Gal 4, 1-11) - Hacerlo todo con humildad y calladamente (Fil 2, 14-18) - Someterse a la acción de Dios (Hb 12, 1-11) - Amar al hermano y ser recto (1 Jn 3, 10) - Seguir los mandatos de Dios (1 Jn 5, 1-5) - Perseverar hasta el final en el camino hacia Dios eludiendo el pecado, evitando por ejemplo la inmoralidad sexual (Ap 21, 6-8) Ser hijo de Dios es una herencia que se gana (Rm 9, 6-13), pero que puede perderse (Rm 6, 15-23). San Pablo lo dice claramente:
Y agrega un poco más adelante:
No lo olvidemos. Los hijos de Dios no deben pecar:
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