Escribir al autor: Pedro N. Rueda G.
Acerca del autor

EUCARISTIA -> TODO el domingo es para Dios

Sinopsis: El domingo no es un día cualquiera. Mucho menos es un día para perder el tiempo. Es un día que tiene sentido no solamente en la misa, sino en lo que hacemos mientras dura. Es un día de descanso, sí, pero no de cualquier manera sino en una forma agradable a Dios..

"El día del Señor —como ha sido llamado el domingo desde los tiempos apostólicos— ha tenido siempre, en la historia de la Iglesia, una consideración privilegiada por su estrecha relación con el núcleo mismo del misterio cristiano. En efecto, el domingo recuerda, en la sucesión semanal del tiempo, el día de la resurrección de Cristo. Es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realización en él de la primera creación y el inicio de la « nueva creación » (cf. 2 Co 5,17). Es el día de la evocación adoradora y agradecida del primer día del mundo y a la vez la prefiguración, en la esperanza activa, del « último día », cuando Cristo vendrá en su gloria (cf. Hch 1,11; 1 Ts 4,13-17) y « hará un mundo nuevo » (cf. Ap 21,5)." (Carta Apostólica "DIES DOMINI" )

¿Qué haces el domingo después de misa, hermano? ¿Te vas a ver un partido? ¿Te vas a adelantar trabajo que no pudiste hacer durante la semana?

Una cosa es que el día de observancia se haya trasladado del sábado al domingo con la Nueva Alianza y otra muy distinta que ese no sea "día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios" (Ex 20, 10).

"Durante el domingo y las otras fiestas de precepto, los fieles se abstendrán de entregarse a trabajos o actividades que impidan el culto debido a Dios, la alegría propia del día del Señor, la práctica de obras de misericordia, el descanso necesario del espíritu y del cuerpo (cf CIC can. 1247). Las necesidades familiares o una gran utilidad social constituyen excusas legítimas respecto del precepto del descanso dominical. Los fieles deben cuidar de que legítimas excusas no introduzcan hánitos perjudiciales a la religión, la vida de familia y a la salud." (Catecismo, N. 2185)

Dice el Código de Derecho Canónico (CIC en latín) en el canon 1247 acabado de citar :

"El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa, y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo."

Por eso ha indicado el Papa:

"A los discípulos de Cristo se pide de todos modos que no confundan la celebración del domingo, que debe ser una verdadera santificación del día del Señor, con el « fin de semana », entendido fundamentalmente como tiempo de mero descanso o diversión. A este respecto, urge una auténtica madurez espiritual que ayude a los cristianos a « ser ellos mismos », en plena coherencia con el don de la fe, dispuestos siempre a dar razón de la esperanza que hay en ellos (cf. 1 P 3,15). Esto ha de significar también una comprensión más profunda del domingo, para vivirlo, incluso en situaciones difíciles, con plena docilidad al Espíritu Santo." (Carta Apostólica "DIES DOMINI" )

Lee el Catecismo, números 2184 a 2188.

"El domingo, establecido como sostén de la vida cristiana, tiene naturalmente un valor de testimonio y de anuncio. Día de oración, de comunión y de alegría, repercute en la sociedad irradiando energías de vida y motivos de esperanza. Es el anuncio de que el tiempo, habitado por Aquél que es el Resucitado y Señor de la historia, no es la muerte de nuestra ilusiones sino la cuna de un futuro siempre nuevo, la oportunidad que se nos da para transformar los momentos fugaces de esta vida en semillas de eternidad. El domingo es una invitación a mirar hacia adelante; es el día en el que la comunidad cristiana clama a Cristo su « Marana tha, ¡Señor, ven! » (1 Co 16,22). En este clamor de esperanza y de espera, el domingo acompaña y sostiene la esperanza de los hombres. Y de domingo en domingo, la comunidad cristiana iluminada por Cristo camina hacia el domingo sin fin de la Jerusalén celestial, cuando se completará en todas sus facetas la mística Ciudad de Dios, que « no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero » (Ap 21,23)". (Carta Apostólica "DIES DOMINI" )

Querido hermano, que el domingo sea ocasión de acercamiento a Dios, a tu familia y a tu prójimo, en el marco de la Misericordia Divina. Es un mandamiento. Nada de paseos o trabajo en domingo, salvo circunstancias excepcionales.


Lecturas complementarias:

Carta Apostólica "Dies Domini"

Ir a la portada

Ir al mapa de navegación

Citas bíblicas

La Historia de Sor Faustina - La Divina Misericordia
La Divina Misericordia

Biblia Católica ONLINE

Ir a la Enciclopedia Católica

Cristianismo y Política

Otro website del autor de "Buscadores del Reino"

 

 

El Espíritu Santo
Biblia
Eucaristía
Oración
Santa María
Enlaces
Homosexualidad
Sexualidad
El Apocalipsis
Nueva Era
Diezmo