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EUCARISTIA -> TODO el domingo es para Dios
Sinopsis:
El domingo no es un día cualquiera. Mucho menos es un día
para perder el tiempo. Es un día que tiene sentido no solamente
en la misa, sino en lo que hacemos mientras dura. Es un día
de descanso, sí, pero no de cualquier manera sino en una forma
agradable a Dios..
"El día del Señor —como ha sido llamado el domingo desde los
tiempos apostólicos— ha tenido siempre, en la historia de la Iglesia,
una consideración privilegiada por su estrecha relación con el núcleo
mismo del misterio cristiano. En efecto, el domingo recuerda, en la
sucesión semanal del tiempo, el día de la resurrección de Cristo.
Es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo
sobre el pecado y la muerte, la realización en él de la primera creación
y el inicio de la « nueva creación » (cf. 2 Co 5,17). Es el día de
la evocación adoradora y agradecida del primer día del mundo y a la
vez la prefiguración, en la esperanza activa, del « último día »,
cuando Cristo vendrá en su gloria (cf. Hch 1,11; 1 Ts 4,13-17) y «
hará un mundo nuevo » (cf. Ap 21,5)." (Carta
Apostólica "DIES DOMINI" )
¿Qué haces el domingo después de misa, hermano?
¿Te vas a ver un partido? ¿Te vas a adelantar trabajo
que no pudiste hacer durante la semana?
Una cosa es que el día de observancia
se haya trasladado del sábado al domingo con la Nueva Alianza
y otra muy distinta que ese no sea "día de descanso, consagrado
a Yavé, tu Dios" (Ex 20, 10).
"Durante el domingo y las otras fiestas de precepto, los fieles
se abstendrán de entregarse a trabajos o actividades que impidan
el culto debido a Dios, la alegría propia del día del
Señor, la práctica de obras de misericordia, el descanso
necesario del espíritu y del cuerpo (cf CIC can. 1247). Las
necesidades familiares o una gran utilidad social constituyen excusas
legítimas respecto del precepto del descanso dominical. Los
fieles deben cuidar de que legítimas excusas no introduzcan
hánitos perjudiciales a la religión, la vida de familia
y a la salud." (Catecismo, N. 2185)
Dice el Código de Derecho Canónico (CIC en latín)
en el canon 1247 acabado de citar :
"El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen
obligación de participar en la Misa, y se abstendrán además de aquellos
trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría
propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente
y del cuerpo."
Por eso ha indicado el Papa:
"A los discípulos de Cristo se pide de todos modos que no confundan
la celebración del domingo, que debe ser una verdadera santificación
del día del Señor, con el « fin de semana », entendido fundamentalmente
como tiempo de mero descanso o diversión. A este respecto, urge una
auténtica madurez espiritual que ayude a los cristianos a « ser ellos
mismos », en plena coherencia con el don de la fe, dispuestos siempre
a dar razón de la esperanza que hay en ellos (cf. 1 P 3,15). Esto
ha de significar también una comprensión más profunda del domingo,
para vivirlo, incluso en situaciones difíciles, con plena docilidad
al Espíritu Santo." (Carta
Apostólica "DIES DOMINI" )
Lee el Catecismo, números 2184 a 2188.
"El domingo, establecido como sostén de la vida cristiana, tiene
naturalmente un valor de testimonio y de anuncio. Día de oración,
de comunión y de alegría, repercute en la sociedad irradiando energías
de vida y motivos de esperanza. Es el anuncio de que el tiempo, habitado
por Aquél que es el Resucitado y Señor de la historia, no es la muerte
de nuestra ilusiones sino la cuna de un futuro siempre nuevo, la oportunidad
que se nos da para transformar los momentos fugaces de esta vida en
semillas de eternidad. El domingo es una invitación a mirar hacia
adelante; es el día en el que la comunidad cristiana clama a Cristo
su « Marana tha, ¡Señor, ven! » (1 Co 16,22). En este clamor de esperanza
y de espera, el domingo acompaña y sostiene la esperanza de los hombres.
Y de domingo en domingo, la comunidad cristiana iluminada por Cristo
camina hacia el domingo sin fin de la Jerusalén celestial, cuando
se completará en todas sus facetas la mística Ciudad de Dios, que
« no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina
la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero » (Ap 21,23)".
(Carta Apostólica
"DIES DOMINI" )
Querido hermano, que el domingo sea ocasión de acercamiento
a Dios, a tu familia y a tu prójimo, en el marco de la Misericordia
Divina. Es un mandamiento. Nada de paseos o trabajo en domingo, salvo
circunstancias excepcionales.
Lecturas complementarias:
Carta
Apostólica "Dies Domini"

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