En el Evangelio de Mateo (15, 21-28), Jesús sale de Galilea y se retira a la región de Tiro y Sidón. Allí sale a su encuentro una mujer a quien el evangelista califica deliberadamente con un término arcaico: «cananea». No debía estar en uso para la época de Jesús, sin embargo, todo el que conociera el Antiguo Testamento (las «escrituras» de que se habla tanto en el Nuevo Testamento) debió entender la referencia. El término aplicado a la mujer representa a todos aquellos que siguen prácticas terrenales que niegan a Dios, como el aborto o cualquier práctica espiritual que no es genuinamente cristiana, entre otras muchas cosas.
Todas esas cosas eran las que usualmente hacían los cananeos. Por eso Dios ordenó a los verdaderos creyentes mantenerse apartados de ellos.
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